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Gerardo Hernández
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07 Febrero 2018 04:07:00
El recuerdo de Colosio
El PRI ha tenido 17 candidatos presidenciales en 89 años, incluido José Antonio Meade, primero en ser postulado sin pertenecer a ese partido. El único reemplazo ha sido el de Luis Donaldo Colosio, asesinado el 23 de marzo de 1994 en el tercer mes de su campaña. El PRI nombró sustituto a Ernesto Zedillo, quien compitió con Diego Fernández (PAN) y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD).

El homicidio de Colosio ocurrió en un clima de crispación social, inestabilidad política y violencia asociadas a la disputa por el poder y a la expansión del narcotráfico. Un año antes, el 24 de mayo de 1993, el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo fue acribillado en el aeropuerto de Guadalajara, al parecer confundido con Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del cártel de Sinaloa. Sin embargo, para los abogados de la Arquidiócesis tapatía, no se trató de un error, sino de un “crimen de Estado”. José Ortega Sánchez declaró que “(Posadas) conocía los nexos del narcotráfico boliviano-colombiano-peruano con algunos políticos mexicanos y que ahí se encontraba vinculado Raúl Salinas de Gortari”, hermano del presidente (Expansión, 25.5.11).

El 1 de enero de 2014, 8 meses después del magnicidio, sobrevino el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas, el cual coincidió con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Entonces el escenario político, controlado por Salinas de Gortari, tuvo un giro. Colosio empezó a ser boicoteado desde Los Pinos, donde los hombres de mayor influencia eran Raúl Salinas y José María Córdova.

Colosio inició su campaña el 10 de enero de 1994 en Huejutla, Hidalgo, en un ambiente hostil, un equipo dividido y con la sombra de Manuel Camacho Solís, a quien Salinas habilitó como eventual candidato sustituto al nombrarlo coordinador para el Diálogo y la Reconciliación en Chiapas. Colosio fue presionado para renunciar, pues había dejado de representar la continuidad del salinato corrupto, corruptor y ensoberbecido, para convertirse en su Némesis. En su discurso del 6 de marzo en el monumento a la Revolución, con motivo del LXV aniversario del PRI, Colosio se deslindó de Salinas:

“Es la hora de reformar el poder, de construir un nuevo equilibrio en la vida de la República; es la hora del poder ciudadano. Es la hora de la democracia en México; es la hora de hacer de la buena aplicación de la justicia el gran instrumento para combatir el cacicazgo, para combatir los templos del poder y el abandono de nuestras comunidades. Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad. (…) La única continuidad que propongo es la del cambio; la del cambio con responsabilidad en el que no se olvide ningún ámbito de la vida nacional; queremos un cambio democrático, para una mejor economía, para un mayor desarrollo social. Y hoy existen condiciones para lograrlo; la sociedad lo demanda”.

El 22 de marzo, Camacho anunció que no buscaría la candidatura presidencial. Al día siguiente por la mañana, según versiones periodísticas, Colosio telefoneó al comisionado para la paz. Era el momento de la reconciliación. Ese mismo día, Colosio fue asesinado después de un mitin en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana. Camacho rompió con Salinas, renunció al PRI y apoyó a Andrés Manuel López Obrador en las elecciones de 2006. Falleció el 5 de junio de 2015 a los 69 años; era senador por el PRD.
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