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Gerardo Hernández
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28 Agosto 2018 04:07:00
El retiro de Anaya
El PAN necesita volver a su origen, pues en su ADN tiene ser oposición. Para recuperar la confianza ciudadana necesita abanderar desde el Congreso el clamor para investigar el moreirazo y castigar a los responsables de la ruina de Coahuila. Andrés Manuel López Obrador no lo hará, pues la amnistía inmunizará a Humberto y Rubén Moreira, advierte Guillermo Anaya Llamas. En charla con Espacio 4 anuncia su retiro de la política electoral después de haber estado a un paso, el año pasado, de convertirse en el gobernador de la alternancia.

En Anaya se cumple la sentencia según la cual “nadie se retira de la política, la política lo retira a uno”. El lagunero, de 50 años, forma parte del boom panista de 1996 que puso en jaque al gobierno de Rogelio Montemayor, cuyo partido perdió las principales alcaldías (Saltillo, Torreón, Monclova y Ramos Arizpe) y, por primera vez, la mayoría en el Congreso. Desde su curul en la LIV Legislatura, Anaya plantó cara a Montemayor en sus informes. De esa bancada formó parte Ignacio Corona, quien captó más de 65 mil votos como candidato de Morena a la alcaldía de Torreón en las pasadas elecciones.

Anaya ha sido un político exitoso. Ganó cuatro elecciones al hilo [para diputado local, diputado federal (dos veces, la segunda por la vía plurinominal), alcalde de Torreón y senador]. Ocupó la secretaría general del PAN bajo la presidencia de Germán Martínez, quien renunció a ese partido –por haber dejado de “ser socialmente útil”– para ser candidato de Morena a senador; posteriormente, AMLO lo propuso para dirigir el IMSS. Uno de los reproches más frecuentes contra Anaya es por no haber aprovechado su relación con el presidente Felipe Calderón, de quien es compadre, para atraer inversiones y programas federales a la Comarca Lagunera.

Anaya compitió con Rubén Moreira por la gubernatura en 2011. El clan, entonces en la cresta de la ola, lo controlaba todo. Su política era la porfirista de “pan o palo”. Antes de separarse del cargo para ocupar la presidencia del PRI, Humberto Moreira era calificado como el gobernador “más honesto y confiable” del país y el único a quien más de la mitad de los mexicanos le confiaría las llaves de su casa, según una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica.

La megadeuda por más de 36 mil millones de pesos, adquirida de manera irregular y a espaldas del Congreso –de mayoría priista–, era apenas un vislumbre y no hizo mella en los comicios. Moreira II ganó por una diferencia de casi 300 mil votos. Anaya obtuvo el 35% de los sufragios (422 mil 296). Una vez descubierto el tamaño del pasivo y los vicios en su contratación, Humberto renunció a la presidencia del PRI. Dos años después, el gobernador “más honrado” figuró entre Los 10 Mexicanos Más Corruptos de 2013 de la revista Forbes junto con Raúl Salinas de Gortari y su madrina Elba Esther Gordillo.

Anaya estuvo a 31 mil votos de ser gobernador el año pasado. Entre 2011 y 2017, el PRI perdió casi un cuarto de millón de sufragios. La ciudadanía castigó en las urnas la megadeuda impune y a los Moreira. Sin embargo, tres factores impidieron la alternancia: a) las disputas en el PAN; b) las candidaturas de Armando Guadiana (Morena) y Javier Guerrero (independiente), por dividir el voto opositor (juntos captaron 256 mil papeletas) y 3, los vicios del proceso avalados por el Instituto Electoral de Coahuila y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
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