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Federico Muller
Federico Muller
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02 Febrero 2018 04:00:00
El sector externo del país
Cuando el modelo de sustitución de importaciones regía la economía del país, que desde luego no era privativo de México, pues muchas naciones iberoamericanas lo habían adoptado, aunque con ciertos matices en lo referente a la apertura al mercado externo, el intercambio comercial con el exterior presentaba cifras relativamente bajas, ya que se importaban bienes de capital y lo exportado tenía un escaso valor agregado. Se pudiera hablar de una economía semicerrada, pues su crecimiento estuvo en función del campo hasta que este se descapitalizó y dejó de proveer los recursos para la incipiente industrialización en el régimen del presidente Miguel Alemán Valdés.

Posterior a ese paradigma se formuló otro, que dependió en gran manera de la explotación del petróleo, que por varias décadas fue la principal fuente de financiamiento del Gobierno federal y de las entidades federativas. La debacle del mismo se dio a principios de 1980, cuando se inició una reconversión de las actividades productivas y el país se incorporó a lo que es actualmente la Organización Mundial del Comercio (OMC). La orientación ahora fue hacia afuera, a través del modelo de promoción de las exportaciones. Este tuvo un gran apoyo con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá (TLC), que vino a fortalecer varios sectores de la economía, como el automotor, el químico y el electrónico, entre otros. Su funcionamiento ha traído claroscuros al proceso productivo, con el acuerdo de las empresas más afectadas, que han sido aquellas cuya orientación ha sido el mercado nacional, que no han dado el “salto” para competir en el extranjero.

En la víspera de la probable renovación del TLC, el INEGI y el Banco de México dieron a conocer las estadísticas sobre el comportamiento de la balanza comercial en México en 2017, que históricamente ha sido deficitaria. A pesar de la apertura comercial, se siguen importando materias primas, insumos y bienes intermedios, de los que muchos se utilizan en los productos que se exportan.

No obstante, en 2017, el déficit de la cuenta de comercio internacional disminuyó con respecto al año inmediato anterior, alcanzando una cifra de 10 mil 875 millones de dólares, menor a la de 13 mil 125 millones de 2016. También los números que recién se publicaron señalan un sector exportador dinámico, que creció 9.5% entre 2016 y 2017 y cuyo monto ascendió a 409 mil 494 millones de dólares, una cantidad récord nada despreciable que representa una fuerte participación en el PIB. Entre las ramas económicas que lideran las exportaciones están la automotriz; maquinaria, equipo y productos metálicos diversos; y equipos, aparatos eléctricos y electrónicos.

Al hacer un análisis sobre el comportamiento de la balanza comercial es menester considerar la depreciación del peso frente al dólar como un factor determinante del auge comercial, debido a que abarata las exportaciones del país. La competitividad del sector externo lamentablemente no se basa en el incremento de la productividad laboral y de capital, que permanecen todavía muy distantes de las que tienen Estados Unidos y Canadá, y nos coloca como una economía en vías de desarrollo.
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