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Armando Luna Canales
Armando Luna Canales
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08 Junio 2016 04:08:29
El seductor de la patria
Pocos antihéroes hay en la historia mexicana como Antonio López de Santa Anna, personaje bastante bien trabajado en el Seductor de la Patria de Enrique Serna. Un hombre bien dotado de la capacidad de entender y capitalizar el descontento y el mal humor de la sociedad.

Hoy nos proponen tres proyectos de país. Uno se viste de azul y promete ser una sesión de perinola en el que cuando unos pocos tiran el resultado es toma todo y el cuando los demás lo hacen caerá todos ponen. El otro es la ruta hacia Venezuela, no comentaré más al respecto. La última opción es de responsabilidad.

La seriedad en el gobierno es difícil de vender como un logro favorable. Se complica más aún cuando para conseguir el bien de muchos se requiere eliminar los privilegios de unos cuantos. La tercera de estas opciones es la correcta. Y el mal humor social del que hablaba el presidente es en buena medida el resultado de gobernar con visión hacia un futuro más prometedor para todos los mexicanos.

Anoche pude ver un coloquio en el que quienes encabezan los principales partidos a nivel nacional analizaban la pasada elección. No pude evitar sentir que tanto el PAN como el PRD captan y capitalizan exitosamente el malestar de algunos sectores de la sociedad.

Así lo hizo el seductor de la patria, Santa Anna, cada vez que volvía del destierro para retomar los destinos del país.

Pudiéramos llamarlo oportunismo, o bien definirlo como olfato político. El resultado de las incursiones de Santa Anna en la política nacional fue más que desastroso. En las siguientes elecciones nos volverán a tentar con el discurso del cambio y la alternancia, para capitalizar los enojos.

El problema es qué queda después del coraje. El voto de castigo es sin duda un mecanismo democrático de control hacia la gestión del gobernante, pero en nuestro país ha demostrado ser un gran problema, especialmente en términos de resultados.

Sin duda ha habido, hay y habrá personas que al igual que el cínico Santa Anna aseguren jamás haber traicionado sus ideales puesto que nunca los tuvieron. Estos personajes que leen perfectamente el ánimo del pueblo y lo explotan para encabezar gobiernos déspotas. En el caso de México han traído violencia, pobreza y sobre todo más de lo que pretendían corregir.

Enrique Serna tuvo la gracia para destacar muchos de los rasgos que distinguen a ese mítico personaje. Lo hace tan bien que nos permite ver reflejados en su espejo a muchos personajes vigentes o que intentan estarlo. ¿La historia sería mejor si Santa Anna no hubiera tenido tantos complejos en su niñez al sentirse menos que sus hermanos? No lo sabremos jamás, pero eso tampoco lo podremos controlar. Solo queda votar o no votar por ellos.

Así que cuando le propongan cambiar su voto a cambio de un discurso que recoja todos sus enojos o corajes. Cuando le propongan alterar el rumbo sin más, a cambio de saciar su malestar o mal humor, desconfíe y recuerde que detrás de ese discurso hay siempre quien busca seducir a la patria.
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