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07 Diciembre 2014 04:30:08
El semáforo
por el Dr. Ian Q. Carrington

¿Se imagina un cruce peatonal sin luces que indiquen el paso o alto a personas y vehículos? He aquí una brevísima semblanza sobre el origen de estos infaltables objetos citadinos.

Del griego σῆμα, sema, ‘señal’, y φόρος, -foros, ‘portar, llevar’, el término semáforo es en realidad muy reciente, pues hay registros de su uso en español desde 1884 —según el diccionario etimológico de Corominas.

Desde tiempos del imperio romano hasta nuestros días, el desarrollo y crecimiento de las ciudades más importantes ha llevado a las civilizaciones a buscar una forma de control para sus vías de transporte y circulación. Asimismo, la necesidad de los pueblos antiguos de enviar mensajes urgentes a regiones lejanas obligó a las comunidades a desarrollar sistemas de comunicación que permitieran enviar señales; fogatas y torres con banderas de colores fueron usadas durante siglos para pedir ayuda de pueblos vecinos en caso de invasiones enemigas, así como para anunciar la muerte de monarcas.

Durante el siglo 18 se les llamó “semáforos” a las torres que funcionaban como estaciones portuarias; éstas, por medio de señales visuales —mostradas en un mástil— avisaban de la llegada de buques o daban a conocer avisos urgentes. Más tarde, en el siglo 19, se utilizó este nombre para llamar a las estaciones telegráficas.

En diciembre de 1868 se instaló el primer semáforo para tránsito vehicular en Londres —una columna de hierro de seis metros de altura—, diseñado por el ingeniero ferroviario John Peake Knight. Éste fue instalado cerca de la Cámara de los Comunes (Cámara Baja del Parlamento británico, cuya sede se encuentra en el Palacio de Westminster), y contaba con dos “brazos” que se alzaban para indicar el sentido y el momento en que debían detenerse los vehículos; este semáforo debía ser operado de forma manual por un oficial de policía.

Lo interesante de la invención de Knight es que ésta ya contaba con lámparas de gas de color rojo y verde que eran visibles de noche. A menos de un mes de «inaugurado» este semáforo, el tanque de gas por medio del cual funcionaba explotó y, cuentan, el operador murió —no hay documentación que confirme este hecho—. Luego de este supuesto incidente, el semáforo dejó de usarse durante varios años.

Hacia 1910, el ingeniero Earnest Sirrine adaptó el diseño de Knight y cambió el tanque de gas por una instalación eléctrica. El primero de estos modelos fue instalado en Cleveland, en 1914.

El primer semáforo automático —también con luces verde y roja— fue patentado por William Ghiglieri en San Francisco, California, hacia 1917.
En 1920 William Potts —oficial de policía de Detroit— agregó la luz ámbar intermedia para advertir del cambio de luces y así evitar los accidentes de tránsito que ocurrían justo en el cambio inminente de luces. Sin embargo, tuvo que esperar a que la legislación estadounidense aprobara esta modificación. Debido a la II Guerra Mundial, la producción de semáforos de tres luces para los EE. UU. se retrasó hasta finales de los años 40.

Y en México...

Aunque don Porfirio Díaz estableció un cuerpo de policías de tránsito que debía controlar el paso de vehículos en las principales avenidas del país, debido a las revueltas de 1910 no fue posible implementar el uso de los primeros semáforos manuales sino hasta 1930; un par de años después se instaló el primer semáforo automático en el cruce de avenida Juárez y San Juan de Letrán —esquina donde hoy confluyen la Torre Latinoamericana, la explanada del Palacio de Bellas Artes y el anexo Guardiola.

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