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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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18 Abril 2017 04:00:00
El show de la política
Aaron James (filósofo) advierte en Trump. Ensayo Sobre la Imbecilidad (Malpaso, 2016), el ascenso de los bufones al poder. Su país ignoró el aviso y eligió a Donald Trump, quien, una vez en el Despacho Oval, devino “payaso autoritario”, declaró al diario digital español “Vozpópuli”.

Publicado antes de las elecciones presidenciales, el egresado de Harvard repara en su libro: “Me preocupaba la profusión de imbéciles que se estaba dando en la sociedad y la posibilidad, nada gratificante, de que Estados Unidos se hubiera convertido ya o estuviera a punto de trocarse en un sistema ‘capitalista imbécil’ abocado de manera inherente a decaer. (…) Aunque el modelo que describo es aplicable a una sociedad más amplia, podemos reconocer sin miedo a equivocarnos que muchos de nuestros males proceden de forma directa de nuestra política”.

Once años antes, a escala local, Humberto Moreira (HM) se había hecho con el poder con relativa facilidad y algunos de los mismos trucos del magnate neoyorquino. Lo mismo que Estados Unidos con Trump, Coahuila tampoco escuchó las voces que anticipaban el desastre de gobernador que sería HM, algunas de las cuales se publicaron en Espacio 4. Para comprar voluntades, rendirse culto e imponer un proyecto transexenal, HM convirtió el presupuesto en caja chica, la política en burdel, el Congreso en tapete, el Tribunal de Justicia en corte de secuaces y la tribuna en pista de baile. Se autoproclamó Hijo del Pueblo. Se disfrazó del Santo y de Blue Demon, se contoneó en el estadio de los Saraperos, pero sus mejores representaciones son las de populista, demagogo y víctima.

El exgobernador minimiza los estragos de la deuda por más de 40 mil millones de pesos contraída en su gobierno, la mitad de la cual se gestionó con documentos falsos. Guillermo Anaya y Armando Guadiana, candidatos del PAN y Morena al Gobierno, denunciaron la estafa en 2011. Con el mismo desparpajo, HM culpa a otros de la violencia, la expansión del narcotráfico (en particular de los Zetas), las masacres y las desapariciones forzadas durante su sexenio. Donde hay miseria, mira progreso. Acosado por sus demonios, en el séptimo lugar de los “10 mexicanos más corruptos” de 2013 (Forbes) e investigado en España y Estados Unidos por lavado de dinero y otros delitos, HM está de nuevo en el “callejón de los trancazos”, su espacio natural: “tiran guamazo, tiro demanda”, amenaza a sus críticos.

En su libro, James advierte “A diferencia del estúpido (…) un imbécil de verdad, aquel para el que el ser imbécil es un rasgo estable de personalidad, no hallará motivo alguno que lo lleve a pedir perdón o a escuchar siquiera el reproche de los demás: vive afianzado en el convencimiento de que está en su derecho y de que, por lo tanto, puede hacer oídos sordos. (…) No se inmuta cuando lo miran con indignación o protestan”. Sobre la riqueza que propicia “un sistema capitalista imbécil politizado” (también presente en México), el profesor de la Universidad de California apunta: “El sistema se vuelve corrupto y genera más corrupción en un proceso que se alimenta a sí mismo (…)”.

James tendría en México material suficiente para una enciclopedia sobre la imbecilidad política. Lo mismo que él en su país, en el nuestro vemos cómo “el espectáculo cotidiano de la pugna política se vuelve repugnante”. En nuestro caso, mucho de ello se debe al exlíder del PRI, HM. “Sólo los más sobornables o presuntuosos pueden tener el estómago necesario para presentar su candidatura”, acota el autor.
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