×
José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
ver +

" Comentar Imprimir
25 Junio 2017 04:00:00
El silencio es la más clara comunicación
Hoy quise traer a ustedes mis sibaríticos lectores silencio. No, no quiero decir que por traer a ustedes silencio ello signifique que dejaré en blanco este espacio de colaboración que Zócalo tiene a bien prestarme cada domingo para escribirles de todo y de nada. No, lo que quiero decir es que hoy quiero hablarles de algo que es tan disfrutable en términos de placer, tan sibariteable como lo es el silencio.

¿Y qué es el silencio? Según el Diccionario de la Real Academia Española es, entre otras acepciones: 1. abstención de hablar; 2. falta de ruido, y 6. pausa musical. ¿Y por qué me quedé con dichos conceptos solamente? Porque creo son los que sirven para hacer las reflexiones que he querido traerles.

Sí, el silencio es abstención de hablar; ya lo decía el sabio hindú, el Mahatma, el de Alma Grande –tal es el significado de Mahatma– Gandhi: “Somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios”. Luego entonces, partiendo de la afirmación del libertador de la India, debemos ejercitar más nuestra abstención de hablar porque permaneceremos siempre esclavos de lo que digamos y seremos más libres en nuestro interior en la medida en que callemos. Aunque hay que saber encontrar la justa medida entre ambos para no repetir como lo hace Becquer en su rima XXX, “¿Por qué callé aquel día?”. Es decir, los silencios son extraordinarios, en tanto no nos lleven al exceso de ser tan callados que no sepamos decir lo correcto en el momento adecuado. Tan apreciada es una persona que sepa cuándo callar, como lo es quien sepa encontrar la palabras precisas en el instante justo en que se necesitan. ¿Cuántos de nosotros no hemos perdido cualquier cantidad de cosas, desde una oportunidad laboral, como una amorosa por también no saber hablar cuando se requería?

Y bueno si el silencio es también falta de ruido, hay que saber igualmente interpretar dicha distinta acepción del concepto. Hay silencios que resultan vitales si son debidamente analizados. ¿Quién no tiene fija en la mente esa escena de la vida real, de la naturaleza, de muchas películas incluso en el que el preludio a la desgracia, al ataque de la fiera, a la muerte, TODO es silencio? Por eso me resulta incomprensible que haya personas que –perdonen la expresión– estúpidamente no sepan entender los silencios que nos son regalados a la par que el ruido. El silencio del amanecer, el del mediodía, el del crepúsculo, el de la madrugada. El de nuestra pareja, el de los hijos, el de los padres y hermanos, el de los amigos. Sea para mejorar la relación, sea al menos para darnos cuenta de que algo simplemente no marcha como debiera, sea para enderezar el rumbo, o sea incluso a veces para no torcerlo tomando la ruta equivocada.

Silencio falta de ruido, silencio señal de alerta, muchas veces mejor que el más potente de los gritos. Porque citando a Eduardo Galeano: “Sólo los tontos creen que el silencio es un vacío. No está vacío nunca. Y a veces la mejor manera de comunicarse es callando”. Porque a veces estamos en silencio, pero pensando a gritos; porque a veces el silencio es la más clara comunicación de amor; porque a veces es el silencio quien nos da todas las respuestas.

Y finalmente el concepto silencio pausa musical. Quienes disfrutamos de dicha bella arte sabemos que lo valioso que resultan las pausas para sentir la música, para vibrar con ella, para hacerla vida dentro nuestra piel. Sin silencios en la música, ésta simplemente no existiría; todo sería ruido ruido, ruido; carente de sentido y ritmo alguno, la nada instrumental. Una pausa, un silencio en términos líricos es tan valioso como la música misma. ¿Quién no se da cuenta inmediatamente que tal o cual pieza musical no es la que tanto disfrutamos porque se está tocando a un ritmo distinto, a un ritmo desenfrenado, a un ritmo equivocado porque no existen silencios entre nota y nota?

Por todo lo anterior hoy quise venir a hablarles del silencio; porque el silencio habla cuando las palabras no pueden; porque el silencio tiene su propio lenguaje y sabe hacerse entender; porque el silencio a la par del pensamiento es cómplice callado de la palabra. Porque sin silencio ni siquiera esta humilde reflexión habría tomado vida.

Disfrutemos pues del silencio. Ssshhh…
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2