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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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31 Octubre 2015 03:07:18
El SNTE y su historia (IV) El siglo antisindicalista
La caída de la maestra Elba Esther obedece, entre otros aspectos, a los tiempos sociales que nos toca vivir, tiempos de precariedad laboral, de incertidumbre, de ausencia de contrapesos. Tiempos de incredulidad.

Los días siguientes a su detención representaron momentos de zozobra, de sentir que el sindicato se destruía, se fragmentaba, desaparecía.

Juan Díaz de la Torre entendió que su responsabilidad gremial estaba muy por encima de cualquier sentimiento personal. Debía asumir los retos que se le presentaban y enfrentar las amenazas al SNTE y a los derechos de los trabajadores de la educación. Sabía que todo el camino sería cuesta arriba y en terreno minado.

Si la desaparición del sindicato era el mayor de los riesgos, los proyectos de la dirigencia tenían que vislumbrarse no sólo en la idea de subsistir como agrupación sindical, sino además para crecer y ser aún más grande.

En un lapso menor a los tres meses, Díaz de la Torre logró visitar la gran mayoría de las secciones sindicales, cabildear para modificar los puntos más lesivos de la reforma educativa, sostener al partido político ligado al magisterio y construir buena parte del programa de acción del SNTE.

En los últimos 30 meses, en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se han dado pasos, sin duda muchos, pero quizá no los necesarios, con el fin de generar una mayor certeza laboral, promover una cercanía de los dirigentes seccionales y nacionales con los agremiados, una comunicación por múltiples vías, una mayor transparencia en el uso de los recursos y en el
ejercicio sindical y una defensa a ultranza de la escuela pública y del Artículo Tercero de nuestra Constitución.

Hasta el momento se han respetado todas las conquistas sindicales. Más aún, se han firmado acuerdos entre el SNTE y las autoridades para que así ocurra en el futuro tanto a nivel federal como en cada una de las entidades.

Quizá sea muy pronto para juzgar el momento que vive el SNTE y los aciertos y errores de la dirigencia sindical. No obstante, es indudable que la realidad actual dista mucho de lo que ocurría hace dos años y medio. No ha desaparecido el sindicato. La presencia se mantiene, buena parte de la fuerza se conserva. En algunos renglones se percibe un notable fortalecimiento.

Tal vez en algunos años se recuerden cosas importantes de la gestión de Juan Díaz de la Torre. De concretarse y consolidarse, varios de los puntos siguientes estarán entre los aspectos más destacados de su legado sindical:

La defensa a ultranza de las conquistas sindicales obtenidas a lo largo de 72 años de vida gremial.

La puesta en marcha del Observatorio Público de Transparencia e Información (OPTI), que debe generar una mayor y mejor rendición de cuentas de los dirigentes sindicales.

Un sindicalismo de servicios con un sinfín de beneficios educativos y económicos para los trabajadores de la educación.

El Sistema Nacional de Desarrollo Profesional (Sinadep), que genera alternativas educativas para preparar a los docentes para la presentación de las evaluaciones educativas

Un sistema de ahorro nacional que, de concretarse, habrá de generar nuevas prestaciones para todos los trabajadores afiliados al SNTE.

La construcción de alianzas internacionales del SNTE con la Internacional de la Educación y la Confederación de Educadores de América. La conformación de una agenda internacional que blinde la actividad del SNTE.

El Sistema de Información y Estadística Sindical (SIES), que debe permitir concentrar la información de todos los agremiados al sindicato y generar nuevos mecanismos de comunicación.

Una serie de plataformas de comunicación que ponen al sindicato de maestros en el siglo 21.

La Escuela de Formación y Profesionalización Sindical. La instancia académica para coadyuvar en la formación ideológica y sindical de los trabajadores de la educación.

¿Y luego?

La historia debe continuar. El SNTE debe seguir en su tarea de defensa gremial. En algunos aspectos es preciso regresar a las raíces. El magisterio tiene que asumir un papel de mayor participación sindical.

El SNTE es el único refugio de los trabajadores de la educación.


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