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Enrique Martínez y Morales
Enrique Martínez y Morales
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Enrique Martínez y Morales Presidente del Colegio de Economistas de Coahuila, A.C. e-mail: [email protected] Twitter: @enriquemym

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13 Febrero 2018 04:09:00
El sofisma de Trump
Parece increíble. Trump ganó la Presidencia de EU con una falacia. ¿Cuál de todas?, se preguntará usted, porque un recuento del rotativo The Washington Post revela que el magnate transmite un promedio de cinco mentiras o frases engañosas al día. Me refiero al sofisma tan viejo como los cerros que usó como eje rector de su campaña para alentar la xenofobia y despertar el adormilado subconsciente fascista del electorado: el empleo es fijo y escaso, y se lo roban los inmigrantes.

Y me llama la atención no por el hecho de haberlo utilizado, al fin de cuentas es un argumento muy taquillero, sino porque nadie, ni el equipo de su adversaria Clinton ni algún economista de renombre, lo desenmascaró. No lo hicieron en su momento ni lo han hecho ahora, cuando es su arma favorita contra el TLCAN.

A diferencia de la energía, que puede ser transformada pero no creada ni destruida, el empleo dentro de una economía varía y se ajusta a su dinámica y cantidad de personas en ella. Cierto que los migrantes ocupan puestos laborales, principalmente los menospreciados por los estadunidenses, pero también generan demanda y empleos por sus compras de alimentos, electrónicos, vehículos, amén de muchos otros productos.

Las pruebas empíricas existen. Recordemos el “Éxodo de Mariel” en 1980. Derivado de las tensiones políticas del Gobierno cubano con la Embajada de Perú, Fidel Castro se vio forzado a permitir la salida de isleños hacia Miami. Cientos de barcos transportaron a 125 mil “marielitos”, quienes se instalaron en el sur de Florida.

Un profesor de la Universidad de Berkeley, David Card, demostró que esa migración masiva no ocasionó desempleo ni redujo los salarios en Miami. Una economía saludable, como lo es la norteamericana, tiene la capacidad de adaptarse y crear los empleos suficientes para mantener el equilibrio en el mercado.

La idea de la rigidez e insuficiencia laborales proviene de Thomas Malthus, quien a comienzos del siglo 19 pronosticó un desastre alimentario global en pocas décadas porque el incremento poblacional se daría de manera geométrica mientras la producción de alimentos lo haría aritméticamente.

Malthus no previó que al pasar los años el progreso tecnológico compensaría la escasez del factor tierra e incrementaría enormemente la productividad agropecuaria.

Una vieja ley económica, la Ley de Say, reza “toda oferta genera su propia demanda”, y también es cierto que toda demanda genera su propia oferta, sobre todo en el mercado laboral. Es momento de desenmascarar a Trump y exigirle argumentos racionales de debate.
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