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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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02 Julio 2018 04:00:00
El suicidio es un problema de todos
Hace unos días Elizabeth, joven de 16 años que tuvo una amarga discusión con su madre, quiso castigarla intentando ahorcarse, pero afortunadamente sus familiares anticiparon las intenciones de la adolescente y evitaron el acto suicida.

Usted pensará que quienes amenazan con el suicidio no tienen intención de cometerlo, que en este caso fue un chantaje. O bien que para Elizabeth fue una idea repentina, una ocurrencia. Puede creer que el verdadero suicida está siempre decidido a morir, que si Elizabeth fuera de verdad suicida nunca más va a poder dejar de serlo y que seguramente debe tener un trastorno mental. Pero todos esos son mitos comunes que obscurecen el conocimiento del acto suicida. Y es su incomprensión y carencia de información lo que hace más difícil su erradicación.

Afortunadamente Elizabeth no logró concluir ese acto de destrucción, porque hubiera sido una tragedia enorme para la cual ni su familia ni la comunidad, están preparadas para enfrentarla. Cualquier suicidio es una tragedia y una sola vida que se pierda por suicidio es demasiado. El efecto que tiene sobre las familias, los amigos y las comunidades es terrible y permanece lastimando a quienes lo vivieron durante largos años, tal vez toda la vida, estigmatizando a sus parientes más cercanos.

El problema es que el suicidio no se ha priorizado como problema de salud pública. Tabús y estigmas sociales obligan a callar a quienes necesitan ayuda. Incomprensión y poca voluntad política tradicionalmente han impedido que los sistemas de salud proporcionen ayuda oportuna y eficaz. Y la paradoja es que los suicidios son potencialmente previsibles. A pesar de que incluso por acuerdos internacionales los servicios de salud tendrían que incorporar la prevención del suicidio como un componente central, esto no ha sido así. Las inversiones actuales en servicios de salud mental son muy inferiores a lo necesario. Según la encuesta para el Atlas de Salud Mental de la OMS 2014, los gobiernos gastan término medio 3% de sus presupuestos sanitarios en salud mental, cifra que oscila entre menos de 1% en los países de ingresos bajos (incluido el nuestro) y 5% en los de ingresos altos.

Es cierto que el suicidio es un fenómeno multicausal, porque no hay una explicación única de por qué se suicidan las personas, pero también es cierto que la investigación científica ha avanzado significativamente en la comprensión de sus causas y la prospectiva de sus efectos. Mediante intervenciones oportunas y eficaces basadas en datos científicos, modelos de tratamiento y apoyo eficaz, pueden prevenirse tanto suicidios como intentos de suicidio.

Puesto que es un fenómeno multicausal se debe emplear un enfoque multisectorial en el abordaje del suicidio, viéndolo de una manera integral y reuniendo el esfuerzo de los diferentes sectores en cada contexto. Y si bien el presupuesto ha sido lamentablemente escaso, se han desarrollado intervenciones basadas en datos científicos que son de bajo costo y eficaces aún en entornos de escasos recursos. La prevención del suicidio requiere una visión, un plan y un conjunto de estrategias, basadas siempre en datos concretos, no en buenas intenciones o ideas brillantes, pero sin sustento. Existen investigaciones que indican que las estrategias programáticas con componentes múltiples producen reducciones eficaces de las tasas de suicidio. Y dos acciones básicas deben estar presentes de manera simultánea: las actividades de prevención del suicidio y las de recopilación de datos. Además, el proceso de consultar a los interesados directos genera interés y un ambiente favorable al cambio.

Mucho se puede hacer cuando hay voluntad política de parte de los diferentes actores sociales. Uno de ellos, fundamental, es el magisterio, que puede poner en acción programas escolares de prevención de la violencia y de desarrollo de habilidades, con la participación de maestros y otro personal docente, alumnos y padres en el fomento de la responsabilidad social y de aptitudes sociales y emocionales, que propiciará el hacer frente a situaciones, resolver problemas y enseñar a pedir ayuda, aplicando tamizajes y canalizando con especialistas a las personas en riesgo. Para generar el cambio social se requieren conocimientos, apoyo público, voluntad política y estrategia social que les permita una oportunidad a aquellos que por desesperación se adelantan a cerrar su ciclo.
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