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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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18 Abril 2018 04:08:00
El tándem de Morena
Andrés Manuel López Obrador, fundador de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), es el aspirante presidencial con mayor presencia en Coahuila. En los comicios para gobernador del año pasado, Morena captó 151 mil 657 sufragios (11.9% de la votación válida emitida) para situarse como el tercer partido más votado después del PRI y del PAN. El PRD, con apenas 21 mil 111 votos (1.6%), cayó al quinto sitio, por debajo del candidato independiente Javier Guerrero, quien obtuvo 105 mil (8.3%).

Gran parte del avance conseguido por el candidato de Morena, Armando Guadiana, se debió a AMLO. Juntos recorrieron la entidad varias veces. A diferencia de Estado de México, donde estuvo a menos de 3 puntos de hacerse con el poder, las posibilidades de Morena en Coahuila siempre fueron mínimas, pero aun así logró dos diputaciones plurinominales. Además, la campaña de Guadiana, quien ahora compite por una senaduría, le permitió al tabasqueño tomar ventaja para los comicios del 1 de julio, pues las candidaturas de José Antonio Meade (PRI) y Ricardo Anaya (PAN) aún no estaban decididas.

Coahuila es un estado bipartidista, pero las cosas podrían cambiar. En elecciones presidenciales, el PRI superó al PAN con amplitud hasta 1994, cuando Ernesto Zedillo consiguió el 48.3% de los votos contra el 30.5% de Diego Fernández. Seis años después, Vicente Fox, candidato de la alianza PAN-Partido Verde, recibió el 48%, y el priista Francisco Labastida el 38%. Cuauhtémoc Cárdenas, de la Alianza por México, encabezada por el PRD, el PT y Convergencia por la Democracia, ocupó el tercer lugar (9%).

La brecha se abrió en 2006: Felipe Calderón ganó en Coahuila con el 43% de la votación. Roberto Madrazo, postulado por el PRI y el Verde, bajó al 26% y López Obrador, de la coalición PRD, PT, Convergencia, alcanzó el 24%. En 2012, Josefina Vázquez Mota (PAN) obtuvo el 36% y Enrique Peña el 32%, pero la alianza del PRI con el Verde le permitió subir al 39%. AMLO retrocedió al 19 por ciento.

López Obrador participará por tercera ocasión en unas elecciones presidenciales, esta vez bajo las siglas de Morena y los partidos del Trabajo y Encuentro Social. Es el precandidato con mayor intención de voto, después de Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, antes Convergencia) y José Antonio Meade, de Todos por México (PRI, Verde y Nueva Alianza). La percepción es que la Presidencia se decidirá entre AMLO y Anaya.

Meade, un candidato sin discurso y sin carisma, está lastrado por el gobierno de Peña Nieto, el Presidente más impopular de las últimas décadas. La corrupción y la impunidad se dispararon en el actual sexenio. Los secuestros, las masacres, las desapariciones forzadas y las violaciones a los derechos humanos son piedras de escándalo. El PRI, en una de las elecciones de mayor riesgo, tiene como líder a un burócrata sin oficio político ni experiencia electoral. Enrique Ochoa ha agraviado y dividido al priismo nacional como ninguno de sus predecesores.

El PRI podría caer al tercer lugar en los comicios del 1 de julio próximo, como ocurrió en 2006 cuando postuló a Roberto Madrazo. El hartazgo social y el deseo de cambio impregnan el ambiente, así lo transiten las redes sociales y lo reflejan las encuestas. Sin embargo, la ceguera del Gobierno y su partido es tal que, donde la mayoría –incluidos liderazgos del PRI– ve derrota, Peña, Meade y Ochoa cantan victoria.
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