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Gerardo Hernández
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06 Marzo 2017 04:00:00
El taurino y el demagogo
“Honrao, honrao… no soy”. La máxima, acuñada por Santana Armando Guadiana Tijerina hace varias décadas, parecería hoy una declaración de ética frente a la corrupción rampante. Exdiputado local, minero, presidente de los Saraperos de Saltillo en la década de 1980, empresario taurino y criador de reses bravas, Guadiana regresó a la política para combatir al clan de los Moreira, que ha gobernado Coahuila en los últimos 12 años.

Guadiana ha sido espiado y, para mayor escarnio, algunas de sus charlas se publicaron en las redes sociales.

El pasado 30 de mayo, el ahora candidato de Morena al Gobierno del Estado presentó una denuncia por espionaje en la PGR. Dos años antes, en un desplegado dirigido al presidente Peña y al secretario de Gobernación, Miguel Osorio, el Alcalde de Saltillo, Isidro López (PAN), acusó: “En Saltillo se violan (…) los derechos humanos mediante el espionaje sistemático de conversaciones telefónicas (…). Las grabaciones son utilizadas en una campaña difamatoria a base de medias verdades y mentiras completas, en víspera del proceso electoral” (para diputados locales de 2014). Los hechos los denunció también ante la PGR.

La respuesta del Gobierno de Peña fue la misma en ambos casos: silencio y complicidad. El espionaje se ha intensificado y generalizado ante la proximidad de las elecciones para gobernador, alcaldes y diputados del 4 de junio. La alternancia en el Poder Ejecutivo llama a la puerta, lo cual tiene inquieto al PRI. Las encuestas de Reforma y de Berumen –para Grupo Zócalo– marcan un empate técnico entre Miguel Riquelme, delfín del gobernador Rubén Moreira, y el panista Guillermo Anaya. Algo inédito.

Guadiana tiene el mérito de haber confrontado al tándem de Humberto y Rubén Moreira en su momento de mayor poder, mientras el PAN se contenía. Cuando el primero era líder del PRI nacional y el segundo gobernador electo, el empresario publicó desplegados a página entera en la Ciudad de México para denunciar la deuda y la corrupción en Coahuila. Impuesto por Peña para un periodo de cuatro años en la presidencia del PRI, el demagogo Moreira duró apenas 10 meses. El escándalo acabó con su carrera y Forbes lo incluyó entre “Los 10 mexicanos más corruptos de 2013”.

Guadiana renunció al PRI, en 2012, en repudio a los Moreira. En el mismo acto, se sumó a la campaña presidencial de López Obrador. En su nuevo intento por ocupar la silla del águila, el líder de Morena encabeza las encuestas para las elecciones del año próximo. Le siguen los panistas Ricardo Anaya y Margarita Zavala. Al PRI, desde ahora, se le da ya por perdido. El desprestigio de Peña y la corrupción en las élites del poder (federal y estatal) son la causa.

Destinatario de la ley antitaurina –“antidemocrática”, la llamó el cronista Heriberto Murrieta en la corrida del 12 de febrero en la Plaza México–, Guadiana ocupa el tercer lugar en la intención de voto (13%) después de Miguel Riquelme (PRI, 40%) y Guillermo Anaya (PAN, 36%), según la encuesta de Reforma (01.03.17).

Javier Guerrero, quien renunció al PRI para oponerse al cacicazgo de los Moreira y a su proyecto continuista, registró el 5% como independiente, antes de reunir casi 200 mil firmas y sin tener presencia todavía en los medios electrónicos. Guerrero y Guadiana se han convertido en una pesadilla para el PRI.
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