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Francisco Liñán D.
Francisco Liñán D.
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Periodista. Editor en Jefe de Periódico Zócalo Piedras Negras. Dudas y Comentarios a [email protected]

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17 Octubre 2010 04:00:34
El temor al fracaso
El tema del suicidio entre los jóvenes ha retomado interés tanto en estudiosos académicos como en las autoridades educativas, luego de los sucesos que se han presentando en el sentido de que personas de edades tan cortas como 12 años o jóvenes de nivel de educación media han visto como única salida la mal llamada “puerta falsa”, pero poco o nada se ha considerado el hecho de que el origen de este problema está en la confianza que desde niños y adolescentes se siembra en las personas para que en momentos difíciles se encuentren en condiciones emocionales y mentales para enfrentar los retos.

Hoy los jóvenes tienen miedo al fracaso, sobre todo porque inmersos en una sociedad dominada por el consumismo, quien no tiene cierto nivel de ingresos, tipo de vehículo, residencia o estudia en una cierta escuela, simplemente se ve desplazado socialmente.

Pero eso mismo ha provocado que los jóvenes en ese afán de mostrar las señales del triunfo a sus amigos y en general a la sociedad, se encuentran inmersos en problemas de presión académica que no saben sobrellevar o hacer frente y por ello es que pierden la brújula y optan por situaciones por demás en contra de la naturaleza.

Cuando los jóvenes se encuentran con que el camino por ejemplo de la educación es largo para triunfar, buscan recovecos y salidas que no son las más adecuadas y por ellas terminan, en prisión, suicidados y en el menos peor de estos casos en prisión, pues pretendieron, en lugar de esforzarse, buscar un atajo que siempre sale caro, tarde o temprano sale carísimo.

Desde su adolescencia, hoy los padres de familia debemos inculcarles a los hijos el espíritu del esfuerzo, que nada saldrá sencillo, sin esfuerzo y mucho menos gratuito, sobre todo aquellas cosas que son por todos codiciadas como son una buena posición social, una jerarquía de primer nivel en una empresa o en principio la excelencia académica.
Ninguna de estas cosas vendrán caídas del cielo, por arte de magia, por comprar pronósticos o billetes de lotería, sino producto del esfuerzo, la dedicación y sobre todo la buena observancia de costumbres sanas.

Miedo al fracaso todos tenemos, pero más temor debe existir por el hecho de que se tenga temor al fracaso junto con el miedo a equivocarse, que no haya un espíritu de esfuerzo y sobre todo que reine la pereza en donde debe existir la dedicación.

Hoy los niños y los jóvenes piensan más en frases de: “Más vale un año de vacas gordas que cien años de perro en cualquier rincón”, cuando la realidad es que en menos de 100 años de esfuerzo se pueden lograr muchos años de vacas gordas.

A los jóvenes, adolescentes y niños que hoy en día cursan los niveles básicos de educación y para su vida, hay que inculcarles el espíritu del esfuerzo para que salgan adelante no en la transa o en dedicarse a actividades ilícitas, sino como personas honestas.

Es cierto que ni todos podemos ser Carlos Slim, ni todos podemos ser Pito Pérez, pero sí hay que considerar que muchos podemos ser excelentes personas, excelentes padres de familia, buenos hijos y buenos estudiantes si nos dedicamos y si nos programamos para hacer frente a las urgencias y las necesidades que se nos presenten en esta vida.

Hay muchos factores externos que nos pueden llevar a situaciones de riesgo y camino al fracaso, como para además de enfrentar a esas condiciones naturales de peligro, como jóvenes estudiantes, profesionistas o integrantes de una familia, decidamos no dedicar lo que nos corresponde, porque nos corresponde, en esfuerzo a prepararnos, a trabajar, a esforzarnos para salir adelante.

Seguramente si una persona que no ha logrado escalar en lo profesional en cualquier actividad escucha a un joven decir que trabaja todos los días para ser el próximo director de una empresa como la cervecería Modelo en Nava, ser propietario del restaurante El Charcoal Grill en Piedras Negras o Eagle Pass o ser el próximo empresario constructor de Coahuila, se reirá de él por “soñar” con algo que ve imposible, pero si ese mismo joven le platica al gerente de cervecería Modelo o a Guillermo Berchelman sus aspiraciones, sin duda pensarán que puede y si se esfuerza, lo logrará, porque ellos ya lo lograron.

Tenemos tiempo para enseñarle a nuestros jóvenes que no deben temerle al fracaso, que hay que trabajar todos los días para el triunfo porque cuando se alcanza, sin duda se disfruta al máximo. Aunque el esfuerzo se tenga que mantener todos los días.
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