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María del Carmen Maqueo Garza
María del Carmen Maqueo Garza
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Coahuilense, médico pediatra, apasionada de la palabra escrita. Desde 1975 ha sido columnista en diversos periódicos regionales. Bloguera a partir del 2010. Participa activamente en el Taller literario “Palabras al viento”. Tiene varios libros publicados. Inquieta por la problemática social, en particular la relativa a nuestros niños y jóvenes. Sus colaboraciones invitan a asumir que la resolución de esos problemas es tarea común para todos. Su blog: https://contraluzcoah.blogspot.com/

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02 Junio 2019 03:45:00
El termómetro del mundo
El pasado abril se publicaron los resultados de la encuesta Gallup 2018, que mide aspectos intangibles de la población (sentimientos y emociones), tópicos que otro tipo de estudios no se aboca a investigar. Es un escrutinio que se lleva a cabo desde el año 2006, y que en esta edición interrogó a 151,000 entrevistados de 148 países. Los resultados indican que las emociones negativas como la cólera, la tristeza y la ansiedad, han aumentado con relación a los años previos. En tanto los estados positivos como la sonrisa, la risa y la sensación de satisfacción van a la baja.

No necesitamos documentarnos a profundidad, para corroborar la congruencia de estos resultados con nuestra actuación de cada día. Baste con observar la forma como nos comportamos en diversos sitios públicos.

El estudio concluye que, habiendo satisfecho necesidades vitales como el hambre, la percepción de sentimientos positivos depende mucho de la actitud. De cómo evalúa cada cual su propia calidad de vida; de cómo mantiene las relaciones interpersonales y de la forma en que utiliza su libertad individual. Volvemos entonces a lo expresado aquí en distintas ocasiones, la felicidad corresponde más a la actitud con la cual enfrentamos la vida, que a las dificultades de la vida que nos toque enfrentar.

Dentro de los modernos motivadores hay uno que en lo particular me agrada. De repente percibo en esta modalidad del “coaching”, una asociación entre satisfacción personal y mercadeo que no me cuadra. Un mezquino “ser para vender”, como receta de cocina que asoma entre los pliegues del escenario de fondo. Un objetivo que manejan los conferencistas, y que de acuerdo con mi particular filosofía, termina siendo un contrasentido.

Víctor Küppers (me parece) escapa a ese arquetipo mercantilista, de manera que puedo abordarlo sin problema. Una de sus reflexiones determina que enfocar las cosas de una manera positiva es más inteligente que dejarse arrastrar por el pesimismo. Más aún cuando las condiciones que nos rodean tienden a colocarnos en contra de la pared hasta sacarnos el aire de los pulmones. De ello deriva una segunda y muy valiosa afirmación humanista que hace Küppers: Ser buena persona es más importante que ser inteligente.
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