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Rodolfo Naró
Rodolfo Naró
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Rodolfo Naró, nació en Tequila, Jalisco, el 22 de abril de 1967. Es autor de varios libros de poesía, casi todos reunidos en la antología Lo que dejó tu adiós (2016), así como de las novelas El orden infinito (2007), finalista del Premio Planeta Argentina 2006, Cállate niña (2011) y Un corazón para Eva (2017). Twitter: @RNaro

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12 Mayo 2017 03:00:00
El tiempo de la madre
¿A qué edad se está lista para ser madre?, si se aprende sobre la marcha y toda mujer es madre primeriza con cada hijo que tiene. Todos conocemos historias de vida o de muerte, amor y sacrificio de una madre. En mi familia, mi tía Adela, hermana de mi abuelo paterno, tuvo 20 hijos en su matrimonio con mi tío Pancho, hermano de mi abuela paterna. Sólo dos murieron a edad temprana y los otros 18 llegaron a la vida adulta. Nueve hombres y nueve mujeres.

Visitar la casa de mi tía Adela era como seguir en el colegio. Un hogar lleno de niños y de reglas. Entre las primas había pequeñas mamás, pues cada hermana se encargaba de cuidar a un hermano menor, verificar que se lavara los dientes, que hiciera la tarea o que lustrara sus zapatos. La hora de la comida era toda una fiesta, con una docena de lugares disponibles y, conforme pasaban los años, ponían una silla más para el o la recién llegada.

Muchos años después, Adelita, una de las hijas mayores, recordaría que, sus primeros 20 años de vida, siempre vio a su mamá embarazada. Año tras año, había que escoger dos nombres para el nuevo hermanito.

Los tiempos han cambiado y los 6 hijos que se tenían en promedio en la década de 1960, en México, ahora se redujo a 2. Las mujeres tienen otras ilusiones, ya no creen en la teoría del llamado de la naturaleza, el reloj biológico o el instinto maternal, se resisten a las creencias religiosas, a la sociedad o a la misma familia que las impulsa a embarazarse. Si a mediados del siglo XX la edad promedio del primer embarazo rondaba los 18 años, ahora pasan los 30 años de edad o la temida barrera de los 40.

Madres maduras, conscientes de su condición. Mujeres, algunas independientes, que no necesitan de un hombre para embarazarse. En los últimos meses, dos casos han soltado las alarmas, en España y en México. Mauricia Ibáñez, de 64 años, el pasado febrero, en Burgos, dio a luz a gemelos y el mes pasado, en Culiacán, una mujer de 58 años, madre ya de tres hijos adultos, parió a un niño y a una niña prematuros. Ambos embarazos fueron mediante técnica de reproducción asistida in vitro.

Digo que se han disparado las alarmas pues, un hombre de 70 años puede embarazar a una mujer joven sin que nadie proteste, pero cuando una mujer madura lo hace, nos alarmamos. ¿Cuántos años les queda a estos recién nacidos con su madre? ¿Llegará Mauricia o la mujer de Culiacán a la graduación universitaria de sus hijos, los verán casarse y cargarán a sus nietos?, seguramente que no, aunque ahora la esperanza de vida de las mujeres en España es de 85 años y 77 en México.

Según la tanatología, la perdida de los padres es un trauma irreparable en el ser humano, entre más joven es el hijo, es peor. La muerte de alguno de los padres en la niñez o en la adolescencia nunca se compensa. Aunque se ha llegado a pensar lo contrario, que la muerte de un hijo es la peor de las pérdidas.
Quizá no sea así, crecer sin uno de los padres, quienes son la gran estructura de nuestras emociones, es tocar el fondo del desamparo. Ese tiempo sin la madre es un trauma con el que el crio tendrá que lidiar por el resto de su vida.




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