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02 Marzo 2017 04:10:00
¿Elección de dos?
Con el tamaño del respaldo ciudadano que el expriista Javier Guerrero García consiguió –alrededor de 200 mil firmas, según sus propias estimaciones–, hay quienes se niegan a creer que la contienda del 4 de junio por el Gobierno estatal será entre dos. Cierto, la última encuesta no favorece al sampetrino, pues lo ubica con 5% de las preferencias electorales, pero frente a eso, nos dicen, está lo palpable, es decir, el visto bueno a sus aspiraciones por parte de la población. Muchos de los firmantes, nos comentan al interior de su equipo, forman parte de la sociedad civil en general.

Guerrero estará en la boleta electoral, nos aseguran, y en todo caso la contienda sería entre cuatro: el priista Miguel Riquelme; el panista Guillermo Anaya; Armando Guadiana Tijerina, quien la víspera fue ratificado como candidato de Morena, y el propio Guerrero.

LAS CUENTAS DE VERO

No fueron 400 mil, ni 500 mil. El PRI Coahuila imprimió 600 mil boletas para su elección interna del domingo; 500 mil las repartió en los distintos centros de votación y dejó 100 mil “de colchón”, aseguró la víspera la dirigente Verónica Martínez García, quien cada vez que trata de dar claridad a las cifras, termina por enredarlas… La también diputada local dijo que el dato real del número de boletas para el proceso interno se mantuvo en secreto por una cuestión de estrategia electoral, pues la idea era destantear a los enemigos.

Sin embargo, el entramado de cifras que la diputada Martínez ha dado a conocer mantiene sorprendidos a muchos priistas que, en el mejor de los casos, esperaban la participación de entre 250 mil y 350 mil votantes… En el tricolor esperan que su dirigente opte por no hablar del tema, pues cada vez que lo hace da a conocer una cifra mayor.

REVÉS AL PAN

A los panistas que dirige en Coahuila Bernardo González Morales, les pareció exagerado que el PRI llegara a las elecciones del 4 de junio acompañado de tanto partido satélite, y por eso impugnaron su convenio de coalición con el Verde Ecologista de México (PVEM), Nueva Alianza (Panal), Socialdemócrata Independiente (PSDI), de la Revolución Coahuilense (PRC), Joven (PJ) y Campesino Popular (PCP).

Sin embargo, los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial del Estado, a cargo de Valeriano Valdés Cabello, más tardaron en revisar la impugnación que en desecharla, pues según ellos y su interpretación de la ley, los partidos políticos pueden integrar cuantas coaliciones se les ocurra o convenga a sus propósitos electorales. Si los acompañantes del PRI son muchos o no, es algo que por lo pronto no podrán
resolver los panistas.

HUMBERTO Y RIQUELME

Ayer corrió la versión sobre un encuentro entre Miguel Riquelme y el exgobernador Humberto Moreira Valdés. De ser así, ¿quedarían pendientes por negociar? O bien, ¿el exdirigente nacional del PRI estaría sirviendo de enlace entre el candidato a gobernador y personajes de la vida política nacional? Las dudas surgen, y mientras tanto, nos comentan que el candidato del PRI al Gobierno estatal aprovechará el paréntesis electoral de marzo para tejer fino algunas alianzas con sectores de la sociedad civil y apretar tuercas al interior de su partido, para arrancar como se debe la etapa de proselitismo electoral.

A CODAZOS…

Un codazo, más bien uno tras otro por parte de la mandamás en el Gobierno municipal, Lourdes Naranjo de López, quien según nos dicen, desde la presidencia del DIF controla el Ayuntamiento, permitió al alcalde Isidro López Villarreal no caer en sueño profundo y en una de esas hasta roncar en plena misa matutina, que con motivo del inicio de la Cuaresma ofreció la víspera Raúl Vera López.

El Obispo dio su mejor esfuerzo y aprovechó el momento para lanzar dardos en contra de la clase política en turno, pero ni siquiera esto último resultó suficiente para mantener despierto al funcionario municipal, quien para haber retornado a su trabajo hace tan sólo un día se encuentra por demás desmejorado.

DE NEGROS ANTECEDENTES

“Estábamos mejor cuando estábamos peor”, o lo que es lo mismo, “salimos de Guatemala para entrar a guatepeor”. El Instituto Nacional de Migración a cargo de Ardelio Vargas Fosado, aplicó a conciencia los adagios al remover de su cargo como delegado en Coahuila a Segismundo Doguin Martínez y designar en su lugar a un viejo conocido de los saltillenses: Roberto Olivares Mojica, de pésimos antecedentes como comandante operativo y después director de la Policía Municipal.

En el arranque de la década de 2000, Olivares acumuló denuncias por abusos cometidos desde su cargo y mantuvo la racha negativa en Tamaulipas, donde antes de llegar al INM se desempeñó como director de algunos centros de readaptación social. De aquella época, nos dicen, tiene cuentas pendientes con la justicia e indagatorias abiertas en organismos defensores de los derechos humanos. Sobre Doguin, se sabe de su incorporación como delegado del INM en Tamaulipas.
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