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Rodolfo Naró
Rodolfo Naró
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Rodolfo Naró, nació en Tequila, Jalisco, el 22 de abril de 1967. Es autor de varios libros de poesía, casi todos reunidos en la antología Lo que dejó tu adiós (2016), así como de las novelas El orden infinito (2007), finalista del Premio Planeta Argentina 2006, Cállate niña (2011) y Un corazón para Eva (2017). Twitter: @RNaro

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06 Julio 2018 04:00:00
Elecciones 2018
Pasaron las elecciones y ahora ¿qué? Ponernos a trabajar, decimos, como si hubiéramos dejado de hacerlo en estos meses. Ganó Andrés Manuel López Obrador en su tercer intento. Apuntalado por un fuerte equipo de colaboradores llegados de los cuatro puntos cardinales, entre dichos y promesas, ganó. Sólo esperamos que sus palabras se cumplan, que no queden en gastados lemas de campaña.

Sin lugar a dudas, lo mejor de esta elección fue la participación masiva de “el pueblo”, como le gusta llamarnos a AMLO. Fueron los jóvenes quienes más se involucraron. Las redes sociales influyeron mucho y ese entusiasmo se contagia. Era fácil seguir el pulso de los candidatos en Twitter, saber en tiempo real dónde estaban, que sentían, que pensaban. En la era de la sobreinformación, también las fake news y los memes sobredimensionaron día a día las candidaturas.

Los 12 años de campaña de López Obrador ahora se convertirán en 18, ya que como presidente de la república aseguró un ejercicio itinerante, un hombre que seguirá haciendo lo que mejor ha demostrado que sabe hacer, llegar hasta la puerta de tu casa y prometer.

Ojalá que cumpla por lo menos con sus dos más cacareadas, acabar con la impunidad y desterrar la corrupción.

Ojalá que la cuarta transformación que él propone, llegue como sus pasos, a todos los rincones del país y podamos ser mejores compatriotas, que el litro de gasolina sea de verdad un litro, que las básculas de los mercados estén bien calibradas y pesen kilo por kilo, que todos los grandes supermercados paguen los centavos que, a millones de clientes al día, le quedan a deber o le redondean.

Ojalá que todos aquellos empresarios, como gasolineros y restauranteros, que pagan a sus trabajadores con las propinas de sus clientes, les den un mucho mejor sueldo y seguridad social. Ojalá que el trabajo doméstico sea regularizado y tantas mujeres dejen de ser explotadas por sus empleadores, cuenten también con una pensión de retiro y servicio médico.

Ojalá que el martes pasado que se reunió Andrés Manuel López Obrador y el presidente Peña Nieto en Palacio Nacional, entre sonrisas y miradas pizpiretas, no se hayan puesto de acuerdo para cubrirse la espalda y arroparse bajo el viejo nacionalismo priista. Porque el perdón no es justicia y un país que ha tenido más de 250 mil muertos en dos sexenios también espera respuestas, no borrón y cuenta nueva.

Ojalá que no todo quede en lemas de campaña como los de sus antecesores: “Arriba y adelante” de Luis Echeverría; “La solución somos todos” de López Portillo; “La renovación moral” de Miguel de la Madrid; “Que hable México” de Salinas de Gortari; “Bienestar para tu familia” de Ernesto Zedillo; “El voto del cambio” de Vicente Fox; “El presidente del empleo” de Felipe Calderón y “Mi compromiso es contigo” de Peña Nieto.

Pasaron las elecciones y desde el próximo primero de diciembre sonarán más las palabras de AMLO, su lema de campaña: “No les fallaré”; porque como dijo en su discurso de ruptura el también candidato a la Presidencia de la República Luis Donaldo Colosio, yo sigo viendo “un México con hambre y sed de justicia”.
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