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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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01 Agosto 2015 04:06:29
Eliseo Loera Salazar: pasión y visión sindical
Hablar del maestro Eliseo Loera Salazar no sólo implica recordar una de las épocas más gloriosas de la Sección 38 del SNTE, sino además entender en su forma de trabajar, de dirigir y de luchar, la propia personalidad de la organización sindical. Pocos líderes sindicales en la historia de nuestro estado pueden tener tanta identidad con la organización a la cual representan, como Loera Salazar y su entrañable Sección 38.

El maestro Eliseo sin duda tenía defectos y virtudes. Los primeros, sin embargo, con el paso del tiempo fueron desapareciendo de la memoria colectiva. Y por el contrario, las virtudes, junto con sus enseñanzas, se vuelven acicate y ejemplo para los dirigentes de cualquier época sindical.

Siempre tuvo el respaldo de su hermano, amigo y compañero de lucha sindical, del Profr. Ascencio Loera. Juntos escribieron páginas memorables en la historia de la educación y del sindicalismo coahuilense.

Alguna vez llegó a señalar el maestro Loera Salazar que, seguramente, él sería el último en dirigir con esa peculiar forma de hacer política, donde el carácter, la energía, la estrategia, la toma de decisiones en forma vertical, la defensa a ultranza de la dignidad de las siglas y la visión de futuro se conjugaban para hacer de su propuesta sindical, una gestión laboral y prestacional exitosa para bien de los trabajadores.

Sabía que estaba por cerrarse un ciclo en la vida sindical. Se sentía obligado a formar nuevas generaciones de líderes magisteriales. Dentro del Comité Ejecutivo Seccional tuvo el apoyo de cuatro experimentados dirigentes sindicales: Candelario Sánchez, Osvaldo Campos, Lázaro Vázquez y Antonio Chaires Costilla. Pero incorporó a una interesante generación de educadores con liderazgo y presencia en las bases, integrada entre otros por Julián Montoya de la Fuente, Jesús José Rentería, Miguel Ángel González, Ariel García de Peña, Alejandro Casas, Raúl Cardona y quien para un servidor ha sido el mejor de sus discípulos: Alfonso Cepeda Salas.

Ese fin de época, el rompimiento generacional, quizá fue la causa de la efervescencia político-sindical que se vivió al interior de la Sección 38 en los últimos meses de la gestión sindical del maestro Eliseo y, sobre todo, posterior a su fallecimiento.

Ahora bien, es importante decir y subrayar que no hay época de bonanza cuando se habla de la vida sindical. En todos los momentos se presentan grandes dificultades. Y en ese sentido, la gestión de Eliseo Loera Salazar no fue la excepción. De entrada le tocaron los difíciles años de la disminución del poder adquisitivo de los trabajadores. A nivel nacional la década de los años 80 se significó por incrementos salariales que no compensaban la alta inflación.

Sin embargo no se puede calificar su dirigencia por un fenómeno que escapó de su resorte de gestión sindical. Por el contrario, se debe valorar su esfuerzo y capacidad para enfrentar las dificultades de dicho momento histórico. Más aún, habrá que recordar que a nivel estatal –en esos años de graves dificultades nacionales– se consiguieron algunos de los convenios más importantes de la historia de la Sección 38; con ellos se fortalecieron las instituciones de seguridad social y se estimuló a aquellos compañeros que realizaban estudios de superación profesional.

No todo en la vida laboral del Profr. Eliseo Loera Salazar tuvo que ver con el sindicato y con la defensa de los derechos de los trabajadores. Fue un muy buen catedrático normalista y llegó a coordinar los esfuerzos educativos de Coahuila, en su papel de director general de Educación en el Estado. Y de la administración pública se regresó a dar clases y de ahí, con el impulso de sus compañeros empezó su carrera sindical.

Más allá de la nostalgia y el respeto a la memoria, es importante mantener viva la imagen de liderazgo y visión sindical de uno de los más grandes líderes sindicales de Coahuila.

No busquemos imitar el estilo, ni comparar los logros. Tratemos eso sí, de tomar el ejemplo de pasión sindical del maestro Eliseo Loera Salazar.

Dos enseñanzas para los sindicalistas

Dos frases se vuelven enseñanza para las nuevas generaciones de sindicalistas. Frases que hoy en día, están más vigentes que nunca.

El mejor maestro, es sin duda el mejor sindicalista. Que reflejaba el compromiso educativo de Eliseo Loera y la vital estrategia de alianza con la sociedad y en especial con los padres de familia.

Todo en la unidad, nada en la dispersión. El maestro Loera aceptaba el debate, sobre todo si se generaba en el seno de la organización y buscaba fortalecer a la Sección 38. Sólo en la unidad se pueden conseguir acuerdos importantes para los trabajadores de la educación y sus familias.

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