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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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05 Julio 2017 04:00:00
Ellos mismos se hacen tontos
Cuántas veces ha escuchado no solo en discursos políticos, sin importar quién se lo diga, es decir, autoridades policiacas, alcaldes, gobernadores y hasta el mismísimo presidente de la República, que los índices delictivos van a la baja o estamos con una nueva estrategia para lucha de los criminales.

Sus anuncios sobre el rubro de la seguridad son anunciados no solo en eventos, sino en boletines informativos oficiales, televisión, radio e Internet. Se ha hecho tan repetitivo lo mismo que la gente ya ni los percibe, más que el que lo dice.

Esto tiene su propia explicación ya que para Joseph Göebbels, conocido por su trascendencia en el ascenso de Hitler, el acto de mentir se trata simplemente en influir en la sociedad, es decir, la imagen pública es para deformar y crear consciencia a una audiencia a base de la repetición de la mentira.

Si alguna vez escuchó la frase de “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, solo se trata de un principio publicitario que viene de Joseph Göebbels.

Entonces siguiendo este principio, existe la convicción de que todo aquel funcionario público ha sido víctima de su propia mentira, y de los falsos indicadores ya que los mexicanos cada vez recurren menos a la denuncia de todo tipo, pero principalmente a la del robo común, porque sus procedimientos son demasiados tardados y burocráticos, para que al final suceden dos cosas sucediendo la primera: nunca atrapan al ladrón.

Y la segunda es el día que logran atrapar al ladrón, éste es liberado al poco tiempo, pues tal parece que tiene más garantías individuales y se apegan más a los Derechos Humanos para ser condonados de su penalización o los dejan bajo libertad condicional.

Ante este panorama y otros factores por la cual la gente ya no tiene ni la confianza de denunciar o desmotivados ante los resultados, han preferido simplemente dejar de hacerlo. Cuando sucede esto evidentemente baja la cantidad de reportes de robo o actos ilícitos, pero no significa que no estén ocurriendo, sino simplemente no se registran de manera oficial.

Pero hay un rubro de la sociedad al que le afecta primeramente que son los empresarios, dueños de comercio que, ante la ola de robos y violencias, es el primer eslabón del comercio a quien afecta de manera directa.

No se trata simplemente porque son despojados de sus productos, ya que habrá quienes lo recuperen por medio de un seguro contra robo, pero su efecto secundario y es uno de los más fuertes es que la gente, es decir, los consumidores dejan de ir a esos establecimientos por el miedo de ser despojados de sus pertenencias y no solo eso ya que actualmente los criminales no solo se conforman de adueñarse de lo ajeno sino también lastiman a la gente de manera muy violenta.

Los empresarios no se andan con rodeos, y afirmando todo lo anterior simplemente hace unos días el sector patronal, es decir, la Confederación Patronal de la República Mexicana, conocido por sus iniciales Coparmex, en su reporte semanal lanza los focos rojos ante la violencia imparable que afecta a todo el país, así como los sectores sociales.

Las palabras textuales del presidente nacional de Coparmex, Gustavo A. De Hoyos Walther dijo “En nuestras visitas a los centros empresariales de todo el país, los socios y los consejeros de Coparmex nos han expresado su inquietud creciente por el alza de los delitos como homicidios, robos a comercios y en general por disputas de grupos delictivos, que se traducen en una afectación de la tranquilidad en las ciudades y en los estados”. Terminó: “En México la incidencia delictiva está alcanzando niveles alarmantes en muchas entidades del país”.

Así que ya no importa las veces que los funcionarios públicos o instituciones de gobierno, se repitan más de mil veces sus propias mentiras porque solamente ellos se hacen tontos, pero a la sociedad no los pueden engañar, es decir, ya no se trata de un pueblo ignorante el cual se creía cualquier cosa, sino ahora se informa, pero lo que es peor los mexicanos viven día a día esta misma realidad del alto índice de robo y violencia. Los únicos que se hacen tontos, son ellos mismos, es decir, los funcionarios e instituciones de gobierno. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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