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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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11 Agosto 2017 04:00:00
En camisa de 11 varas
¿Debería México abstenerse de opinar respecto a la situación política en Venezuela?

Desde 1930, nuestro país adoptó un política de no intervención frente a las decisiones internas del resto de las naciones del mundo. A esta doctrina se le denominó Doctrina Estrada, en honor a su autor; fue implementada por el Gobierno mexicano en el rubro de política exterior y llegó a considerarse como una valiosa aportación de nuestra parte al derecho internacional, dicha actitud trajo a México bastante prestigio y respeto por parte de la comunidad internacional, al punto de considerarlo mediador óptimo en algunos conflictos internacionales.

La no intervención es un principio contenido en el derecho internacional público, el cual establece la obligación de respetar la independencia de las naciones y el derecho de autodeterminación de los pueblos. Este principio de no intervención prácticamente equivale al de no injerencia en los asuntos internos de otro país.

Así pues, y hasta hace algunos días, para México, la no intervención había significado su principal activo en materia de relaciones exteriores. Logrando evitar con esto suspicacias innecesarias que hicieran pensar al mundo que México intentaba modificar de cualquier forma la soberana voluntad de otro país para obtener algún beneficio.

Por desgracia, todo lo anterior poco ha importado al actual Gobierno de México, el cual ha decidido tomar partido ante los dimes y diretes entre el Presidente de Venezuela y el Gobierno de Estados Unidos, y es que a partir de estas desavenencias, la Cancillería mexicana ha anunciado su intervención en dicho conflicto.

Incluso, el pasado 28 de julio, la funcionaria Vanessa Rubio, subsecretaria de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), informó que al día siguiente, entregaría al Gobierno de los Estados Unidos toda la información fiscal y financiera de los funcionarios venezolanos en nuestro país, a fin de permitirle a este detectar y perseguir cualquier ilícito.

De igual forma, el 30 de julio, la Secretaría de Relaciones Exteriores emitió un comunicado en el cual manifiesta que el Gobierno de México desconoce los resultados de la elección en Venezuela de los miembros de una Asamblea Constituyente.

Sin duda, las malas decisiones han caracterizado al Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y esta acción es, a todas luces, una de ellas. Es evidente que el Gobierno ahora y más que nunca debió ceñirse a la política de no intervención, lo anterior no sólo ante la innegable falta de autoridad moral que ahora vive nuestro Estado mexicano para criticar violaciones a los derechos humanos, así como, por ser especialista en transgredir los principios democráticos universales.

De seguir así, en camisa de 11 varas se estaría metiendo nuestro Gobierno, ya que al entrometerse en los procesos eleccionarios de otros países, da la pauta para que el mundo pueda calificar la próxima elección presidencial en México, la cual amenaza con permitir todo tipo de excesos, incluyendo la posibilidad de utilizar el poder del Estado por parte del Gobierno actual, con el único fin de aplastar a la oposición, Coahuila y el Estado de México, son la principal señal. Así que el Gobierno con esa actitud, estaría en todo caso exponiendo nuestra soberanía. O lo que es lo mismo: ¡el que se lleva, se aguanta!
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