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Rodolfo Naró
Rodolfo Naró
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Rodolfo Naró, nació en Tequila, Jalisco, el 22 de abril de 1967. Es autor de varios libros de poesía, casi todos reunidos en la antología Lo que dejó tu adiós (2016), así como de las novelas El orden infinito (2007), finalista del Premio Planeta Argentina 2006, Cállate niña (2011) y Un corazón para Eva (2017). Twitter: @RNaro

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05 Enero 2018 04:00:00
En Cuba no se cantaban mal las rancheras
Con el inicio del año llega un aniversario más de la Revolución cubana. El pasado 1 de enero se cumplieron 59. Hace una década, por estas fechas, varias amigas y yo nos reunimos a cenar en el merendero Las Lupitas de Coyoacán, sin saber que esa noche acabaría en mi linchamiento por mencionar qué tan pertinente sería un Starbucks en los portales de Oaxaca.

Mencionar esaSdos palabras, Oaxaca y Starbucks en el centro de Coyoacán fue un atentado. No sólo se me echaron encima las amigas que cenaban conmigo, también la señora de la mesa de junto, la pareja de más allá, la mesa del fondo y otras personas que no supe de dónde salieron, me cuestionaron como si yo hablara de traiciones a la patria.

Recuerdo que los argumentos que más mencionaban quienes habían dejado sus sillas y sus enchiladas y ya me rodeaban, eran los avances de la medicina cubana o que Cuba es el único país de América Latina con cero índice de analfabetas, gran logro llevado a cabo en 1961.

Pero en 1956, la isla que sería de Castro sólo tenía un 23% de población sin saber leer y escribir, cuando Venezuela, Brasil, Perú, Bolivia y España, tenían el doble de analfabetas: 50 por ciento.

Los cubanos, históricamente, tampoco han estado tan mal en avances tecnológicos, medicina, construcción y un largo etcétera, como reflejan los siguientes datos: en 1847 fue un cubano el primero que aplicó anestesia con éter en Iberoamérica y en 1881, el médico cubano Carlos Juan Finlay descubrió que un mosquito era el transmisor de la fiebre amarilla. Para 1907 se estrenó en un hospital de La Habana el primer departamento de Rayos X de Iberoamérica.

También Cuba se precia de haber tenido el primer alumbrado eléctrico público de Iberoamérica, en 1889. El primer tranvía que circuló por las calles de una ciudad de América Latina fue en La Habana, en 1900, y en ese mismo año llegó a la capital de Cuba el primer automóvil, antes que a ningún otro país de Latinoamérica.

En materia de telecomunicaciones, en 1837 Cuba tuvo el primer ferrocarril de Iberoamérica y en 1906 fue La Habana la primera ciudad del mundo en tener telefonía sin operadoras. También fue Cuba, en 1922, el segundo país del mundo en inaugurar una emisora de radio, la PWX, así como en tener a una mujer como la primera locutora del mundo: Esther Perea de la Torre. Para 1928 Cuba contaba ya con 61 emisoras de radio, 43 de ellas en La Habana y ocupaba el cuarto lugar del mundo, sólo superada por Estados Unidos, Canadá y la Unión Soviética.

Tampoco en progreso social los cubanos se quedan atrás.

Fue en 1918 cuando en Cuba se aprobó el divorcio y un año antes se le concedió a la mujer la patria potestad de sus hijos y la administración de sus bienes.
En el año 1937, por primera vez en Iberoamérica, en Cuba se decretó el salario mínimo y la jornada laboral de ocho horas.

La lista de lo que he ido recopilando a lo largo de los años es interminable. Desde aquella noche en Las Lupitas he buscado por aquí y por allá cifras y datos que me alumbren los años anteriores a la Revolución de 1959 y he confirmado que en Cuba no se cantaban mal las rancheras.
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