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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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06 Agosto 2018 04:00:00
En la escuela también hay sucesos extraordinarios
Ya está iniciando su semestre Carlos Antonio Santamaría Díaz. El 6 de agosto, fecha de inicio de clases, es su primer día en la Facultad de Ciencias de la UNAM, en la licenciatura de Física Biomédica después de presentar examen de admisión en el Concurso de Selección de Ingreso al ciclo escolar 2019 y conseguirlo con 105 aciertos como cualquier aspirante preparado, sin favoritismos ni concesiones de parte de nadie.

Tiene su credencial de estudiante y la emoción del primer día de clases. Para ingresar, el mínimo eran 103 aciertos y el máximo 120, así que no le fue tan mal.

Usted puede pensar que la nota no es nada extraordinaria, porque muchos estudiantes aplicados lo logran. Pero aquí hay una diferencia: Carlos Antonio tiene 12 años.

Es el primer alumno en la historia de la UNAM que logra esa hazaña y es muy aleccionador y motivante verlo entrar a la universidad de la mano de sus padres. Literalmente. En la Autónoma de México ya lo conocían, porque en 2015, a los 9 años, cursó y concluyó módulos de química analítica y de bioquímica y biología molecular para la industria farmacéutica.

Llegar no le fue nada sencillo porque tuvo que presentar exámenes de suficiencia de secundaria y media superior, en contra del escepticismo de todo el sistema educativo, pues creían que sus capacidades intelectuales eran “puro cuento”, según relata él mismo y porque la discriminación en el sistema educativo mexicano aún esta en todos lados, discriminando igual al impedir la entrada a un migrante, a un tatuado o a un niño.

Entrevistado para el Boletín 46-DGCS de la UNAM, Carlos Antonio comentó: “Es estarle dando, nunca decir ‘no se puede’... Siempre hay una forma de entrar.

También estudié por Internet, así he aprendido biología, cálculo, pero además hay que tener el apoyo de toda tu familia, lo más importante. Mis padres han hecho más que yo, ellos han preparado todo, y yo sólo estudio y apruebo los exámenes, pongo la última pizca para pasar a lo siguiente”, lo cual revela además un alto nivel de madurez personal.

Y entre otras opiniones que Carlos Antonio tiene, expresa que el sistema educativo tradicional no lo apoyó con el programa de aptitudes sobresalientes, porque “empecé a aburrirme en la escuela, mis papás decidieron llevarme a clases en el Centro de Atención al Talento, el famoso CEDAT... Y pues salió mal, el ambiente era hostil, mis papás querían saber cómo iba en las clases. Salí de ahí y lo que sí me dejó fue la química”.

A una pregunta expresa sobre su coeficiente intelectual, dijo que no se ha medido, porque “No le damos importancia, no creo que sea una de las prioridades y nunca lo será”. Qué lástima que el joven y su familia no den importancia al conocimiento de un elemento que es sobresaliente en él.

Podría ser sumamente útil para buscar que tipo de modelo teórico es el más adecuado para comprenderlo y que no solamente mostrara su capacidad descriptiva, explicativa y predictiva, sino que se desarrollaran, a partir de tal estudio, herramientas de medición precisas dentro de tal modelo.

Podría refinarse un concepto de inteligencia, su origen hereditario, la influencia del ambiente y del modelo pedagógico empleado para obtener tan fantástico desarrollo, además del análisis de la carga genética que porta –que, como nunca antes, el genoma humano se ha clarificado– y contrastar modelos teóricos de interpretación de la inteligencia entre sí –entre el factor G, la teoría de las inteligencias múltiples y las neurociencias mediante Imagen por Resonancia Magnética Funcional, por ejemplo–, haciendo avanzar el campo de la investigación en Genética Conductual, en Teorías del Aprendizaje, en neurociencias y un largo etcétera.

Y no crea que estoy pensando en convertirlo en una rata de laboratorio o en un esclavo de la ciencia. Todas esas pruebas son rápidas, no exigen mucho esfuerzo del sujeto sometido a estudio y no provocan ningún daño. Como premio aparte, el equipo investigador quedaría con el diseño metodológico, las técnicas y las herramientas para poder definir baremos poblacionales que servirían para que el esfuerzo de los centros de atención a aptitudes sobresalientes de educación especial se basara en políticas y estrategias de intervención fundamentadas y, sobre todo
eficaces.

Y respecto a la idea expresada por muchos de que Carlos Antonio va a perder el disfrute de la infancia y tendrá problemas graves de adaptación, él mismo responde que es un niño feliz y no se siente intimidado por desenvolverse en un mundo de adultos: “lo que a mí me interesa es aprender. La interacción con mis compañeros vendrá después”.

Tendremos que buscar entre nuestros alumnos otros niños como ese. Debe haber algunos más de su tipo.
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