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Redacción
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10 Febrero 2015 05:00:24
En vilo con los fraudes financieros
Claudia Luna Palencia

El sistema financiero mexicano tiene que reforzar todavía más los canales de control, inspección, seguridad y vigilancia de los intermediarios financieros en aras de que los ahorradores confíen en las instituciones y no opten por guardar el dinerito debajo del colchón.

Aquí sí pasa algo grave. La industria del crimen -con todas sus vertientes delincuenciales-, no proliferaría de no ser porque encuentran los recovecos financieros para acumular, invertir, lavar y trasladar el dinero obtenido de sus fechorías.

Eso a gran escala. En la parte micro, los fraudes, robos, clonaciones y otros delitos van a la orden del día, la sensación de impunidad y la ausencia de un Estado de Derecho proporcionan cobijo a ello.

Las autoridades deben proveer un marco de seguridad en las millones de operaciones cotidianas realizadas tanto en las instituciones de crédito como en la banca por Internet.

Durante años hemos sabido de la existencia de pirámides, de los fraudes recurrentes de cajas de ahorro, fondos de inversión que desaparecen o quiebran definitivamente. A veces es increíble que algo tan tangible como el dinero simplemente envanezca dejando un caudal de víctimas.

También creo que en la prevención del delito debe haber una corresponsabilidad no podemos dejar que todo lo hagan terceras personas por nosotros, sobre todo cuando es tan lento avanzar en fortalecer la seguridad de las operaciones financieras.

Si un banco o caja de ahorro paga más del triple de las tasas de interés promedio del mercado; si lo que el ejecutivo de cuenta ofrece es miel para seducir abejas; entonces, por instinto básico, es mejor desconfiar.

Pero también me pregunto, cómo podemos hacer para alertar a amas de casa, gente de la economía informal, personas que viven de hacer el aseo en casas, lavar, planchar, cuidar niños, etc. que no se les ocurra llevar su dinero aquí o allá que se fijen muy bien porque puede ser un cruel engañife. Pueden perderlo todo. Qué más.

Cómo les explicamos que aquella sucursal a la que acuden a depositar sus sueños con la ilusión de un futuro mejor, no necesariamente es una empresa seria y formal que inclusive ni siquiera es legítima.

A COLACIÓN
Vayamos al grano. Financiera Coofia defraudó a 61 mil personas que durante al menos diez años fueron pacientemente ahorrando de poquito en poquito. Esta caja operó en Guerrero, Hidalgo, Querétaro y Puebla.

Los ahorradores afectados e iracundos son gente de la economía informal, la que difícilmente acude a una institución de crédito donde te piden un papel tras otro para abrir una cuenta.

Entre los casos de defraudados figuran personas que con mucho esfuerzo reunieron 30 mil pesos (en casi 10 años de su vida) con la meta de comprar un pedazo de terreno, fincar y tener un patrimonio.

Para esas 61 mil personas no queda nada, pero nada, nadie sabe decirles dónde están los directivos ni los dueños; las sucursales permanecen cerradas y las autoridades de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNVB) se cruzaron de brazos argumentando que Coofia operaba fuera del nuevo marco regulatorio de las cajas de ahorro.

Pero no aprendemos ni se mejora el marco legal y regulatorio. El nuevo escándalo de Ficrea es indignante otro agujero negro en el que sucumbieron 6 mil clientes ahora en vilo.

¿Quién dará la cara por ellos? Se vació la caja de Ficrea y de un botonazo on line desaparecieron como por arte de magia más de 410 millones de dólares.

La justicia mexicana y la Interpol buscan a Rafael Antonio Olvera Amezcua, el empresario fantasma, que además presuntamente entretejió una red de empresas internacionales para invertir el dinerito de los ahorradores que creyeron en él.

El tufillo salpica hasta Madrid a donde se investiga si el muy lindo hotel boutique Urso en el flamante barrio de Chamberí, fue adquirido con los pesos de la clientela de Ficrea.

Ignis. ¿Cuántos más casos así? Si lo de Oceanografía nos dejó encendidos qué más se puede esperar. ¿Volvemos a los baúles? ¿Enterrar el dinero?
@claudialunapale
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