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Gerardo Hernández
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13 Mayo 2017 03:00:00
Enemigos de la libertad
Al presidente Peña Nieto todo se le ha salido de control. Y si la economía no, todavía, es porque él no la maneja, sino Agustín Carstens, gobernador el Banco de México. En la nueva edición del catorcenario Espacio 4, Édgar London centra su atención en uno de los temas donde EPN ha fallado más.

“La libertad de prensa retrocedió en 2016 más que en los 13 últimos años, a escala global. Por desgracia, la situación apunta a cerrar este año con peores estadísticas, según el último informe de Freedom House (FH). Estados Unidos, que no solía tener malas relaciones con la prensa, ha dado un giro brusco y para mal. Donald Trump ha puesto en claro que su trato con los medios de comunicación dependerá de sus propios intereses. Sus choques con la prensa se han multiplicado y sus críticos han sido objeto de campañas de descrédito.

“Los gobiernos, el sector empresarial y la delincuencia organizada recurren a estrategias propias –y no siempre exclusivas– para coartar el derecho universal a informar y estar informado. FH refiere que funcionarios y actores privados utilizan incentivos económicos para manipular el entorno a su favor, cuando no deslegitiman a los medios, ejerciendo influencia sobre emisoras públicas y favoreciendo a medios privados amigables. ‘El Gobierno influye en los principales mercados comerciales a través de la distribución de publicidad oficial, y hay pocos mecanismos reguladores para limitar o estandarizar ese gasto’, advierte.

“Mientras tanto, el crimen echa mano de la violencia, en grados extremos, para eliminar a quienes denuncian sus atropellos. El asesinato de periodistas es una práctica cada vez más común. En buena medida, debido al alto grado de impunidad que sella estos actos. Las autoridades, cuando no están directamente involucradas, suelen hacer la vista gorda o demoran hasta la eternidad las investigaciones. Los culpables, si son atrapados, no pasan de ser la mano ejecutora. Rara vez se atrapa a los peces gordos que ordenan las ejecuciones.

“‘La mayoría de los asesinatos y otros ataques violentos no son castigados, lo que lleva a una expectativa de impunidad, y los periodistas enfrentan una presión editorial extrema –incluyendo amenazas creíbles de violencia– de organizaciones criminales y autoridades corruptas’, apunta la organización.

“Dentro de los países donde se considera más peligroso el ejercicio del periodismo, México vuelve a estar presente. Freedom House califica el estado de la libertad de prensa en el país con 66 puntos en una escala de 100 y, dentro del continente americano, ubica a México en el lugar 31 de un total de 35 naciones, sólo por encima de Ecuador, Honduras, Venezuela y Cuba. (…)

“Esta apreciación la apuntala el diario estadunidense The New York Times al registrar 104 periodistas asesinados en territorio mexicano desde el año 2000 hasta la fecha, y otros 25 están desaparecidos. Cuando se trata de lugares mortíferos para un profesional de la comunicación, México queda enclaustrado entre Afganistán, un país devastado por la guerra, y Somalia, categorizado como Estado fallido. En 2016 fueron asesinados 11 periodistas mexicanos, la mayor cifra durante este siglo. (…) Los frecuentes vínculos que se establecen entre carteles del narcotráfico y funcionarios públicos inhabilitan la posibilidad real de proteger el trabajo periodístico”.
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