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Redacción
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27 Junio 2013 03:00:18
Enfermedades psicosomáticas
Me asombran las estadísticas, cada vez mayores, de personas que padecen enfermedades psicosomáticas que con el tiempo se convierten en enfermedades reales cuyo daño llega a ser tan fuerte que desgraciadamente terminan en muerte.

Las enfermedades psicosomáticas, desde la perspectiva médica, son aquellas que padecen personas que viven un desequilibrio mental y emocional, invadidas de temores. Algunas se vuelven violentas, depresivas, presas de fobias que crecen en la imaginación, que les bloquean viviendo en la indiferencia o, por el contrario, se exigen a sí mismas tanto, que caen en un agotamiento extremo.

Existen situaciones que rebasan la capacidad de soportar; esto evita que se pueda enfrentar con fortaleza, valor y entereza de carácter fuertes adversidades.

Ser atrapado por la angustia, sufrir reales o imaginarios rechazos, amenazas, desgracias familiares, presiones sociales, llenarse de emociones y pensamientos envueltos en un manojo de nervios y confusión, son características de este tipo de personas.

Muchas veces encontramos esta sintomatología aun en personas hipocondriacas que todo el tiempo imaginan que están enfermas. La persona afectada llega a sentir dolores que crecen hasta volverse insoportables, y al ir al médico, después de una minuciosa revisión, cae en la cuenta de que no está enferma y que todo está en la mente que le hace vivir un desequilibrio perturbador.

Es impresionante que lo que los psicólogos descubrieron recientemente respecto a la sanidad de estas enfermedades, sólo las calma, pero no las sana por completo.

Sólo Dios imparte completa sanidad y la receta médica la dejó escrita hace muchísimos años en la Biblia.

La ayuda de Dios es extraordinaria, nos enseña a través del consejo de la Palabra de Dios a vivir en paz, no importando las presiones que tengamos, porque el temor esclaviza, enferma y nos hace perder todo.

Así le pasó a Job. Siendo un hombre de absoluta integridad perdió sus propiedades, sus hijos, su salud, y aun su esposa, y sus amigos lo mal entendieron. (Libro de Job)

¿Cuál era la raíz del problema? Él mismo dijo:

Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía. No he tenido paz, no me aseguré ni estuve reposado; No obstante, me vino turbación. (Job 3:25-26)

Dios tiene todo bajo control. Él es un Padre. Basta que abramos el corazón ante Él para que nos enseñe a vivir confiados al gobierno de su paz, y como le pasó a Job, vivamos la restitución de todo lo perdido, aun de la salud (pues Job estaba muy enfermo).

Así lo dice:

Y quitó El Señor la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job. (Job 42:10)

Como Job, permitamos que Dios sea nuestro Padre.

Porque el Espíritu que Dios les ha dado no los esclaviza ni les hace tener miedo. Por el contrario, nos convierte en hijos de Dios y nos permite llamar a Dios: “¡Papá!”

(Romanos 8:15 TLA)

Él mismo nos dice:

No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7)

Te desafío a buscar a Dios con todo tu corazón. Verás como Él restituye todo lo que has perdido. Él te ama y está listo para brindarte su ayuda incondicional.

Lili de Galindo

Directora general de Comunidad Cristiana de México
Emilio Carranza 905 Tel. (844) 412-2553
Comunidad Cristiana de México
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