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Verónica Martínez García
Verónica Martínez García
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24 Mayo 2016 03:00:23
Enredados
Hasta hace poco menos de una década, palabras como retuit, like o hash-tag, no eran de uso popular y estoy segura que en 1995 cuando TheGlobe.com se introdujo como una de las primeras redes sociales de internet, nunca imaginaron que su diversificación y evolución tal y como hoy las conocemos, llegaría a formar parte del día a día en nuestras vidas.

Y es que con sólo destacar que Facebook supera los 1,500 millones de usuarios, nos podemos dar una idea del peso que actualmente las nuevas tecnologías ejercen sobre nuestra sociedad globalizada.

Hoy vemos el poder de las redes sociales, no hay días ni horarios determinados, se ha convertido en una adicción en la que desde que despiertas, tomas tu celular para checar las novedades en Facebook, Twitter o Instagram.

Nos enteramos de los sucesos más rápido, conocemos un sinfín de personas, expandimos nuestro conocimiento, ayudamos a las personas en desastres naturales, conocemos y nos involucramos en obras altruistas, compra, venta de artículos y servicios, denuncias ciudadanas e incluso las redes sociales nos acercan a nuestros amigos y familiares cuando estos están lejos de nosotros, entre muchas otras cosas.

¿Cuándo imaginamos dar un buen día o buenas noches o presentar la llegada de un bebé por las redes sociales? ahora es muy común, ¿cuándo imaginamos dar un pésame ante el fallecimiento de una persona?, subir hasta la comida y los trayectos de la vida diaria.

“La Generación de la era digital” es aquella que ha crecido con estos avances tecnológicos y que por lo tanto ha ganado ciertas aptitudes cerebrales que sin lugar a dudas son sorprendentes. Los jóvenes nacidos entre inicios de la década de los 80 y 2000, son el grupo poblacional que más horas pasan al día conectados a internet.

El uso de las redes sociales sin la guía de un adulto puede poner en peligro la integridad física y moral de los menores. Porque si bien los términos Timeline (Biografía) y Tag no se usaban antes, tampoco los de ciberbullying ni sexting.

Nadie usa redes como WhatsApp para alejarse de la sociedad, y aunque su propósito es acercar más a sus usuarios, parece ser que ocurre exactamente lo contrario. ¿Quién no ha estado rodeado de gente y sin embargo no cruza palabra con nadie por estar utilizando el teléfono? O bien, ¿quién no está expuesto a ser parte del entretenimiento popular exponiendo su vida íntima, al convertirse en la #lady100pesos?

¿Dónde dejamos el “¿Cómo estuvo tu día?”. Ahora es tan común ver una comida familiar donde todos están con algún dispositivo electrónico en mano. No, no son solamente los jóvenes quienes hacen un uso desmedido de las redes sociales, el problema radica en el núcleo familiar, y éstas en lugar de ser una herramienta se han convertido en lo que determina el curso de la vida de muchos niños, niñas y adolescentes. Es momento de tomar cartas en el asunto, y que nosotros como padres de familia estemos muy pendientes no sólo de lo que hacen, si no de lo que ven nuestros hijos y acomodar las piezas, y no precisamente para hacer un movimiento en CandyCrush.

Las redes sociales no son Facebook o Instagram, eres tú y los millones de personas que comparten su vida.
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