×
Georgina Cano
Georgina Cano
ver +

" Comentar Imprimir
20 Mayo 2018 04:00:00
Enseñanza e inspiración
“Maestro es alguien que inspira para la vida”.
César Bona.


Una de las más nobles profesiones es sin duda la del maestro. ¿Quién no recuerda con cariño a los maestros que lo acompañaron a lo largo de su vida académica? Tal vez no a todos los maestros se les recuerda con el mismo afecto, somos humanos y a veces congeniamos mejor con algún tipo de personalidad que con otra.

Siempre en las anécdotas recordaremos a alguno que nos hizo pasar dificultades ¿o lo hicimos pasar dificultades? Depende del lado en el que uno lo quiera recordar, pero en todo momento debemos reconocer la notable labor que realizan todos los días por contribuir a la formación de niños, jóvenes y adultos.

Recordemos al maestro o maestra del jardín de niños que siempre tenía alguna actividad divertida que ofrecer en aquellos años en que en el kínder te enseñaban a colorear, recortar y jugar y los niños no tenían que preocuparse de la informática, lectura y escritura. A aquella maestra que nos enseñó a leer y escribir, a permanecer en silencio y levantar la mano para solicitar su atención, o la que trataba a toda costa de enseñar inglés en un tiempo en que la educación bilingüe se veía por demás remota y carente de importancia en nuestro país. Recuerdo a las maestras que revisaban que el uniforme estuviera impecable y bien planchado, el pelo recogido y del largo adecuado, las uñas cortas y limpias, los zapatos boleados y las calcetas blancas; la revisión al frente del salón por supuesto a ver si le daba a uno vergüenza no asistir presentable a la institución.

Pienso en los maestros y maestras de secundaria que además de lograr introducir sus complejas materias, debían lidiar con los cambios y dificultades que la adolescencia presentaba en sus alumnos.

Los maestros de preparatoria por su parte hacían de las matemáticas mi materia favorita; disfruté mucho su estudio. Los maestros universitarios: Todo un reto, se les tenía un gran respeto, casi convertido en temor… positivo pues había que estudiar muchas horas para que el maestro estuviera completamente seguro de que la materia estaba bien aprendida y decidiera aprobarte. La única maestra universitaria que tuve provocaba en mí una gran admiración pues no había más mujeres dando clases en la Facultad.

Maestros estrictos, buena onda, pacientes y no tan pacientes; es preciso decir que cada uno de ellos dejó una enseñanza en mi vida además de la académica. Te preparan para la vida no solo con las lecciones de clase sino a través de la disciplina, los consejos, la motivación y los retos que todos los días has de superar para poder avanzar.

Algún día también tuve la maravillosa oportunidad de impartir clases y enseñando aprendí de mis alumnos esforzados que además de trabajar dedicaban una buena parte de su tiempo al estudio para conseguir sus metas y lograr sus sueños.

Hoy además de pensar en los maestros que he tenido a lo largo de mi vida y a quienes admiro y respeto, evoco a los maestros de mis hijos, quienes todos los días aportan a su formación no solo académica sino a su formación y desarrollo personal. Mención especial a los maestros de educación especial que luchan fervientemente por lograr un mundo incluyente. ¡Muchas felicidades maestros!


Facebook: Georgina Cano

Twitter: @GeorginaCano
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2