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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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02 Agosto 2018 04:00:00
Entre cuadernos, lápices y plumas
Más de un millón de estudiantes de nivel básico y hasta profesional regresarán a clases en 20 días y cada uno de ellos representa entre 3 mil y 6 mil pesos en erogaciones para los padres de familia.

Retornar a clases es más que la emoción de conocer nuevos compañeros o avanzar en el nivel de educación, sino que resulta que es el tiempo en que los comercios, y sobre todo los especializados, sostienen una encarnizada lucha por obtener el dinero que se reservó para ello por las familias.

Y es que no es nada desdeñable el recurso que se tiene en el mercado, de acuerdo con datos de la Secretaría de Educación de Coahuila, pues en el estado se tiene a cerca de un millón de estudiantes. La Procuraduría Federal del Consumidor en Coahuila, en voz de su delegado Sigfrido Macías Pérez, al anunciar la Feria del Regreso a Clases, dijo que cada alumno significaba una erogación de 3 mil a 6 mil pesos, dependiendo del nivel educativo.

Así, a través de una simple operación aritmética, es posible conocer que las diferentes papelerías y librerías establecidas en Saltillo y el resto del estado se disputarán una derrama económica estimada entre 3 mil y 6 mil millones de pesos. Además, no es gratuito que tiendas departamentales compitan con las papelerías y librerías establecidas en el estado, pues todos quieren una rebanada del pastel.

Sin embargo, es una competencia desequilibrada porque los grandes almacenes tienen un poder de compra que los medianos y pequeños no, y por lo tanto sus precios pueden ser más competitivos.

De esta manera podemos pensar que papelerías tan tradicionales como Alameda, Adosa y todas aquellas establecidas en los barrios de cada ciudad tendrán que buscar su rebanada del pastel de manera rabiosa.

Porque el pastel es el mismo, pero los competidores son más y todos quieren comerse al más chico o al que menos competencia ofrezca.

Hoy, extensos pasillos de una zona de libros de todo tipo se tienen en los almacenes departamentales, las tiendas, y los colegios privados y públicos también ingresan a la puja por un cachito del pastel.

Es tiempo de jauja para los que venden uniformes, zapatos, tenis, listones, calcetas, faldas, cuadernos, borradores, lápices, plumas, libros, mochilas, computadoras portátiles, tabletas, artículos higiénicos y todo aquello que tenga que ver con la educación.

Aquí algunos de los nombres de negocios que han desaparecido y otros muy vigentes que han sido la causa del cierre de algunos establecimientos: Librería Martínez, Castilla Salas, La Perla Fronteriza y Cristal, por citar algunas. Quienes han logrado permanecer posicionados en el mercado de una manera muy relevante son Papelería Alameda y grandes firmas como Adosa, Office Depot, Tony y Papelera del Norte.

Y a esta repartición del pastel sumemos a todas las tiendas departamentales con su poderosa capacidad de compra como Hemsa, Del Sol, Soriana, HEB, Ley, Aurrerá, Walmart y un largo etcétera.

Regresar a clases es reencontrarse con amigos, compañeros, maestros, pero sobre todo es un desembolso muy importante de los padres de familia para que sus hijos vayan a las aulas lo mejor equipados posible, y es la temporada de llevar a las arcas de los negocios entre 3 mil y 6 mil millones de pesos en Coahuila.
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