×
JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
ver +

" Comentar Imprimir
05 Octubre 2017 04:00:00
Entre dos amores
En diciembre festejamos la Navidad, tradiciones en las que recordamos las festividades religiosas y de unión. En esos días se organizan posadas en las que se cantan villancicos, las personas se reúnen a quebrar la piñata de siete picos, preparan buñuelos, los niños se llevan su bolo y se organizan comidas y cenas donde todos se reúnen. Finalmente concluimos con la Nochebuena, en la que se hace una gran cena familiar, y el 25 de diciembre cuando se hace la entrega de regalos.

Por otro lado tenemos el Buen Fin, una estrategia mercadológica ideada con el fin de competir con el llamado Black Friday (Viernes Negro) de Estados Unidos, una fecha en la que los comercios del vecino del norte ofrecen sus mercancías con descuentos tan altos que la gente se arrebata las cosas en medio de las tiendas. El Buen Fin tiene el objetivo de evitar que los mexicanos crucen la frontera para comprar y así fomentar la economía interna, haciendo que el dinero circule en el país.

Con la cercanía de estas fechas, un mes para ser exactos, pues el Buen Fin está programado del 17 al 20 de noviembre, mientras que las compras navideñas de último momento se hacen del 20 al 24 de diciembre, tanto negocios como fábricas y clientes se tienen que organizar en sus finanzas y planes de compra, pero, ¿qué es lo que sucede en realidad?

Los negocios se preparan con mercancía extra para dar abasto a la cantidad de clientes potenciales que pueden recibir con las ofertas del llamado “fin más barato del año”, pero no son los únicos: los clubes de precios llenan sus pasillos de refrigeradores, lavadoras, televisores y otros artículos que normalmente son de precios altos y que ante un precio en oferta y a meses sin intereses se suelen vender fácilmente; otros tantos, con ofertas al pagar en efectivo y que es donde mucha gente se gasta la mayor parte de su capital.

Las empresas ven también una gran oportunidad: aprovechan que se les exhorta a adelantar el aguinaldo para pagarlo en noviembre y terminar el año con menos gastos; también hay otras que adelantan 50% del aguinaldo en noviembre y el resto lo dan en diciembre; eso les sirve para no hacer un pago tan fuerte en una sola exhibición.

Por lo general cuando les adelantan el aguinaldo completo en noviembre, los trabajadores llegan sin dinero a diciembre y tienen que solicitar préstamos o vender algunos bienes para cubrir los gastos de Navidad.

La gente se ilusiona con las festividades decembrinas, recuerda que en el pasado podía dar un obsequio a cada miembro de su familia e incluso a sus amigos más cercanos, pero actualmente ya no puede hacerlo, por lo que se limita a uno o dos regalos o a un intercambio; mucho del presupuesto puede haberse gastado en el Buen Fin.

Tanto para los trabajadores como para los negocios es muy importante moderarse en los gastos, pues al empezar el siguiente año se enfrentarán a una gran cantidad de pagos, entre ellos los derechos de control vehicular, el predial, los recibos dobles de luz y gas, y para los negocios, los derechos de basura y estacionamiento, entre otros… En enero, las ventas bajan y no hay ingresos extraordinarios, por ello es muy recomendable que ahorren desde noviembre para pagar todos los gastos de enero y con lo que sobre se hagan las compras y paguen los festejos.

¿Por qué seguir la mercadotecnia? El gasto desmedido del Viernes Negro no debe ser razón para que nosotros hagamos lo mismo, una excelente solución sería mover el Buen Fin a junio, que es cuando se pagan las utilidades y los trabajadores tienen dinero suficiente para realizar las compras.

Entre los dos amores, el Buen Fin y la Navidad, el primero es el amor al ahorro y las compras, el segundo a las tradiciones. ¿Cuál ganará en las ventas? Al final usted decide.
Imprimir
COMENTARIOS



0 1 2 3 4 5 6