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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

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08 Enero 2018 04:00:00
Entre Duartes te veas
¿Por qué les preocupa más un Duarte que el otro? Este fin de semana, José Antonio Meade, precandidato a la Presidencia, dijo que la traición de Duarte duele profundamente a los priistas porque lastimó su prestigio. También aseguró que ese individuo no define ni describe a los militantes del tricolor.

Es evidente que se refirió a Javier Duarte, porque el discurso fue pronunciado en Veracruz, pero algo muy parecido habría podido decir a propósito de César Duarte, si la gira proselitista hubiera ocurrido en Chihuahua.

Ambos exgobernadores –Javier y César– comparten algo más que el apellido: los dos crecieron considerablemente su patrimonio durante sus respectivas administraciones; usaron a familiares, empleados y amigos como prestanombres; extrajeron recursos de la hacienda pública a través de empresas fantasma; parte del dinero robado lo reinvirtieron en campañas políticas; se convirtieron en accionistas de empresas millonarias que, antes de gobernar, no existían; manipularon compras gubernamentales y obra pública para beneficiarse, personal y políticamente.

Tienen también como coincidencia que fueron gobernadores consentidos del peñanietismo. Cada uno fue señalado, en su momento, como un destacado representante del nuevo PRI. Ciertamente los dos han tenido padrinos políticos poderosos que los usaron y también los ampararon.

No obstante, por razones que no están todavía del todo claras, uno de esos dos Duartes goza de mejor suerte. Mientras al primero ya lo persigue la justicia federal, el segundo reside con comodidad en los Estados Unidos.

Hay otra nota discordante a propósito de los Duartes: el trato que los actuales gobernadores de Veracruz y Chihuahua han merecido por parte del Gobierno federal. Miguel Ángel Yunes ha procedido en contra de Javier Duarte sin que por ello le cobren carísima su osadía; en cambio a Javier Corral suelen caerle a palos cada vez que denuncia.

Este fin de semana, mientras José Antonio Meade hacía gira por Veracruz, la autoridad exhibió el crecimiento del narcomenudeo en Chihuahua. Tan importante fue la nota que dos diarios de circulación nacional colocaron la información en primera plana.

Más vale que el Gobernador chihuahuense se vaya preparando porque pronto aparecerá señalado como amigo íntimo de Vladimir Putin, como cabeza de una conspiración interplanetaria o como primo de “El Chapo” Guzmán.

La verdad es que, mientras mayor blindaje político recibe César Duarte, más importante se vuelve perseguir los presuntos delitos cometidos por ese individuo. Hay algo en su relación con la cúpula del poder que Javier Duarte no tuvo, y ese algo huele a pista fundamental.

ZOOM: La diferencia principal entre el Duarte de Veracruz y el Duarte de Chihuahua es que, sin justificación jurídica clara, al segundo le está tomando demasiado tiempo pisar la cárcel. Si uno de esos dos sujetos no representa al PRI y el otro sí, es de interés público preguntarse por qué.
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