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Rubén Aguilar Valenzuela
Rubén Aguilar Valenzuela
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Rubén Aguilar Valenzuela. Licenciado en Filosofía, Maestro en Sociología y Doctor en Ciencias Sociales. Presidente Ejecutivo de Afan y Asociados, S.C. Es profesor de Ciencias Políticas y de Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Fue Coordinador de Comunicación Social y portavoz de la Presidencia de la República (2004 al 2006) y también de la Secretaría Particular del Presidente (2002 al 2004). Ha sido consultor de UNICEF, UNESCO, OEA, PNUD, BID, BM, UE y agencias de cooperación de Holanda, Alemania y Estados Unidos. En México del IMSS, DIF-Nacional, INI, la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de la Ciudad de México y de la Coordinación Presidencial para la Alianza Ciudadana. Fue editor de la revista Cuadernos del Tercer Mundo. Editorialista de El Universal (México), El Financiero (México) y articulista de las revistas Estrategia y Proceso. Actualmente su columna se publica dos veces por semana en El Economista (México) y una veintena de periódicos de los estados. Escribe mensualmente en la revista Etcétera temas de comunicación política. Es autor de quince libros. Los más recientes: La comunicación presidencial en México 1988-2012 en colaboración con Yolanda Meyenberg Leycegui (2015), Los saldos del narco: el fracaso de una guerra, en colaboración con Jorge Castañeda (2012), y La Sociedad Civil en México (2012).

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29 Noviembre 2017 04:00:00
EPN, al fin del quinto año
El presidente Enrique Peña Nieto al terminar su quinto año de gobierno e iniciar el sexto, tiene una desaprobación que va del 71% al 64% y una aprobación del 26% al 31% según las encuestas de Mitofsky (29.11.17) y Buendía & Laredo (21.11.27).

Esos números lo sitúan como el Presidente peor valorado por lo menos en los últimos 50 años. Las dos encuestas coinciden en que el momento de mayor desaprobación, en lo que va el sexenio, fue en febrero de este año con entre el 74% al 77% y una aprobación del 17 al 19%. Es el mes de lo que se dio en llamar el gasolinazo.

En 2012, el Presidente arranca su gestión con una aprobación del 55% y una desaprobación de entre 30% y el 35%. Desde un principio cae su aprobación aunque de manera lenta. Las dos encuestas coinciden en señalar que en febrero del 2014 se junta el porcentaje de aprobación y desaprobación y de manera muy clara a partir de noviembre, de ese mismo año, los niveles de desaprobación son mayores que los de aprobación.

En noviembre de 2014, tenía entre el 50% y 57% de desaprobación y 41% de aprobación. A partir de esa fecha y hasta febrero de 2017 crece la brecha entre uno y otro hasta llegar a los porcentajes ya señalados. A partir de ese mes se ha reducido la diferencia, aunque de manera marginal como se anota más adelante.

En noviembre de 2017, el 84% de los encuestados piensa que el Presidente no tiene el control de los problemas del país y el 70% dice que el país va por mal o muy mal camino, de acuerdo a Buendía & Laredo. En términos generales estas valoraciones explican los altos niveles de desaprobación que tiene el Presidente.

La encuesta de Mitofsky menciona como los tres principales problemas percibidos por los encuestados: la inseguridad (25%), la crisis (18%) y la corrupción (11%). En la de Buendía & Laredo estos perciben que lo peor hecho por el Presidente es: la economía-alza de precios-salario (16%), corrupción 11%) y violencia-inseguridad (10%). Hay coincidencia entre las dos encuestas.

En los últimos nueve meses el Presidente ha reducido la desaprobación entre 6 y 10 puntos y aumentado la aprobación entre 9 y 12 puntos según estas mismas encuestas. Su actuación y la de su gobierno ante los sismos de septiembre explican, en parte, este aumento. No se puede asegurar que vaya a continuar esta recuperación.

El promedio de aceptación de los cinco años del presidente Peña Nieto es de 38.1% y el sexenal de Calderón de 56.6%; el de Fox 57.9 % y el de Zedillo de 54.9%, según Mitofsky. Si continúa el porcentaje de recuperación de los últimos nueve meses, es posible que al término del sexenio crezca el margen de aprobación, pero quedaría por debajo de los tres últimos sexenios. Eso necesariamente va a perjudicar al candidato del partido del Presidente. Ya veremos.
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