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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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29 Octubre 2016 04:09:00
Equidad de género (2): oportunidades laborales
La semana pasada subrayaba que en el tema de género estamos muy lejos de lo aceptable, sobre todo si pensamos en la violencia que se genera en la casa y en la comunidad en contra de las mujeres, por el solo hecho de ser mujeres.

Pues bien, y a pesar de los avances observados en ciertas áreas, tampoco podemos estar conformes con los resultados registrados por nuestra sociedad con relación a las oportunidades laborales y de desarrollo personal de las mujeres. Siguen, en muchos de los casos, teniendo peores salarios; en promedio los varones son contratados antes que ellas y en buena parte de las ocasiones no logran los puestos de mayor responsabilidad. Ah, y el colmo, el acoso sexual en el mundo laboral es poco castigado.

En el mundo de la política (tema del que me ocuparé en la próxima semana) el problema se medio solucionó por decreto implementando un sistema de cuotas de género. Lo cual, más allá de las fallas e inconvenientes que eso trae consigo, no logra impactar en forma determinante en el mundo laboral, sea público o privado. Y ello no ocurre pues no se ataca el conflicto de raíz.

Hay que atender el problema cultural. Establecer estrategias educativas dentro y fuera de la escuela. Enseñar a los niños y las niñas que ambos tienen las mismas responsabilidades y comparten roles similares. Educar a los padres en ese sentido, pues el ejemplo de las generaciones adultas es fundamental para una sociedad más igualitaria, donde mujer y hombre tengamos los mismos valores de respeto y responsabilidad.

El problema es que los varones no vemos como nuestro privilegio y nuestra responsabilidad el estar cerca de los hijos en todo momento, en sus triunfos y dificultades escolares, en su recreación y su enfermedad. El problema es que no consideramos que también es nuestra responsabilidad el mantener en orden la casa en la que habitamos. El problema es que pensamos que lo anterior es exclusivo de las mujeres y que por lo tanto nuestro espacio está lejos de la casa. Ahí, en la casa, es donde llegamos únicamente a descansar.

La iglesia tiene una alta responsabilidad al respecto. En cierta medida los roles que jugamos se originan en enseñanzas religiosas. Ahí urgen modificaciones sustantivas. Ahí tienen que observarse medidas que posibiliten el acceso de las mujeres a espacios de dirección religiosa. Por ley no podría impedirse en una iglesia que una mujer, por el hecho de serlo, no pueda llegar a ocupar un espacio de sacerdocio. Es necesario que la Iglesia eduque en la igualdad.

Asímismo, se requiere establecer mejores condiciones en la comunidad para que las mujeres que no tienen el respaldo en el hogar puedan ser madres y desempeñar sus labores profesionales. Es preciso que se incremente el número de guarderías y que el horario de las mismas sea flexible y lo suficientemente amplio para atender todas las necesidades.

Los consejos técnicos escolares que se realizan por instrucción de la SEP federal cada fin de mes, afectan muchísimo a las mujeres trabajadoras. Les perjudican en su desempeño laboral al tener que estar solicitando permisos cada mes o tener que sufragar el cuidado de sus hijos. Pero nadie piensa en ellas pues nuestra clase política integrada por hombres y mujeres, sólo piensa en los varones.

En los países del primer mundo se otorgan el mismo número de días de permiso ante el nacimiento de un bebé, tanto a la madre como al padre. Con ello los empleadores no encuentran una desventaja al contratar a una mujer, que potencialmente será madre.

Es preciso implementar modificaciones legislativas en diversos órdenes; hay que apoyar a las mujeres trabajadoras, pero sobre todo hay que esforzarnos muchísimo por cambiar nuestra mentalidad, la de las mujeres pero sobre todo la de los hombres; estamos en un círculo vicioso donde el día de mañana las víctimas serán nuestras hijas y nuestras nietas.
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