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Ricardo Alemán
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20 Octubre 2017 04:00:00
Eruviel y Narro: ¿dupla ganadora?
¿Por qué llegó Eruviel Ávila al PRI capitalino? ¿Cuál será su tarea?

Las anteriores fueron las preguntas recurrentes luego de que el jefe nacional del PRI, Enrique Ochoa, anunció que el exgobernador mexiquense se encargaría del timón del PRI en CDMX.

Y no, no se trata de interrogantes ociosas o de meras ocurrencias. ¿Por qué?

Porque todos saben, en la clase política, que el PRI de la capital del país está en calidad de enfermo terminal. Es decir, que luego de más de dos décadas de gobiernos del PRD, el viejo partido tricolor de CDMX está al borde de la muerte.

Por esa razón, los estrategas del PRI y de la casa presidencial diseñaron una respuesta urgente de “reconstrucción” del viejo partido en la Ciudad de México y también por eso encomendaron el timón de la nueva empresa –verdadera tarea titánica- a uno de los más eficientes estrategas de la nueva generación del PRI.

Y es que, como también saben los expertos de la cosa político electoral, Eruviel Ávila es uno de los más acabados estrategas electorales de la nueva camada del PRI. ¿Lo dudan?

El exgobernador mexiquense ganó en dos ocasiones el complejo municipio de Ecatepec, otra bastión de la izquierda. Luego de una impensable postulación como abanderado del PRI al Gobierno estatal, logró una victoria contundente e impensable en el Estado de México.

Pero la primera prueba de Eruviel en las “grandes ligas” de la política mexicana fue la elección presidencial de 2012, en donde los resultados fueron sorprendentes a favor del PRI y del entonces candidato Enrique Peña Nieto. El Gobernador mexiquense ratificó el carácter estratégico del Estado de México y que seguía siendo un bastión del PRI.

A su vez, en el ejercicio político del poder, el mexiquense Eruviel Ávila desmanteló poco a poco los “corredores azul y amarillo” que eran potentes bastiones del PAN, por un lado, y del PRD, por el otro. En cada elección local el PRI achicó al PAN y al PRD que se habían convertido en dueños de buena parte de los municipios mexiquenses de la zona conurbada a la capital del país.

Pero la joya de la corona fue la sucesión mexiquense del propio Eruviel Ávila. Como recuerdan, el Estado de México se convirtió en el pasaporte para 2018, por un lado, y en la guillotina para las presidenciales por el otro.

Todos los partidos apostaron a la victoria en el Estado de México, pero el estratega Eruviel Ávila impidió la alianza PAN-PRD, derrotó a la candidata Josefina Vázquez Mota, hizo crecer al perredista Juan Zepeda y venció de manera clara a un poderoso partido Morena cuya campaña estuvo encabezada de manera directa por el propio López Obrador.

Eruviel Ávila hizo lo impensable y consiguió lo imposible, la victoria de Alfredo del Mazo.

Toda esa experiencia y todas esas habilidades estarán al servicio del PRI en la capital del país, un partido político que acaso es el más partido y fragmentado de todos sus comités estatales del país; una franquicia que parece condenada al basurero de la historia.

¿Qué va a hacer Eruviel Ávila? Está claro que el nuevo jefe priista de la capital es sólo una de las dos caras de una potencial moneda ganadora. Por eso obliga la pregunta:

¿Quién será el candidato del PRI a CDMX? ¿Quién será la otra cara de la moneda ganadora del PRI?

Son muchas las cartas se se manejan en una baraja que se antoja numerosa. Sin embargo, los precandidatos con posibilidades reales son muy pocos.

Por un lado aparece el expriista, experredista, expetista y casi casi exmorenista, Ricardo Monreal, quien pudiera regresar al PRI.

Sin embargo, el PRI tiene lo que parece ser una carta ganadora. Muchos en el PRI dicen que el más viable candidato del tricolor se llama José Narro, el reputado y popular exrector de la UNAM; el actual secretario de salud del gobierno de Peña Nieto y un potente precandidato presidencial.

¿Por qué Narro?

Las razones son muchas, pero acaso la mejor carta de Narro sea la buena gestión en esa pieza fundamental para la Ciudad de México –y para todo el país–, que es la UNAM.

Resulta que “Pepe” Narro –como le dicen sus amigos–, es una figura política eminentemente urbana, “clasemediera”, referente del capitalino culto, educado, emparentado con la izquierda intelectual y alejada de la izquierda radical.

Narro representa una de las mejores caras del PRI; el intelectual de centro-izquierda, el político preparado, el académico, el hombre de ciencia y ese político con un tufo de sabiduría que ya no abunda en el PRI.

Narro sería la mejor carta del PRI en Ciudad de México, para unos capitalinos renegados de la política y rejegos del PRI –los renuentes al PRI y a los partidos–, que son mayoría en la capital del país.

¿Será Narro?

Al Tiempo.
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