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Vanessa Rubio
Vanessa Rubio
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02 Julio 2020 04:09:00
Es más fácil decir las cosas, que hacerlas
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La actual administración recibió un país con finanzas públicas sanas y fundamentos macroeconómicos sólidos. Las cifras ahí están y son innegables: se crecía a un promedio de 2.6% anual, se cerró el 2018 con 36 trimestres consecutivos de crecimiento económico, un balance primario positivo (por segunda vez en 10 años) de +0.6% y un Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (deuda como proporción del PIB en el sentido más amplio) de 44.8%.

Una de las promesas que se hizo fue que no se endeudaría al país. A poco más de año y medio, de acuerdo con el primer informe trimestral de 2020 de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la deuda pública se incrementó de 46% del PIB en 2018 a 52.5% según cálculos a marzo de 2020. El FMI calcula que el porcentaje de deuda pública cierre este año con la dimensión más grande de los últimos 30 años: 65.9% de nuestro PIB. Cada punto porcentual adicional de deuda, equivale a 243 mil millones de pesos. Esto significa que esta administración se habrá endeudado al final del segundo año de gobierno, de acuerdo a las expectativas del FMI, en 4.9 billones más. Sí con “b”. Ello significa 4 veces el monto total de lo que se destina anualmente del Presupuesto de Egresos de la Federación al gasto público no comprometido (1.2 billones de pesos); lo que significa exceptuar los pagos de la deuda, las pensiones y las participaciones a entidades federativas y municipios, entre otros.

Para poner los números claros: en 2018 la deuda pública de México cerró el año en 12,125.4 miles de millones de pesos. El FMI espera, que al cierre de este año, el monto total de la deuda pública de nuestro país ascienda a 16,035.7 miles millones de pesos.

Esto concluye que por más buenas y legítimas intenciones que se puedan tener, el trabajo de gobierno conlleva una serie de complejidades, premisas imprevistas, y un contexto nacional e internacional que complican siempre el delicado y muy técnico trabajo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Hacienda ha hecho su parte en la medida en la que ha podido, pero el resto del gobierno no ha ayudado a tener una estrategia integral y coherente para crecer. Por el contrario, las acciones y visiones desarticuladas nos llevaron a un crecimiento económico de -0.1% en 2019 y a rondar 2020 en -10%. La reactivación económica se vislumbra lenta, dolorosa y con mayores niveles de endeudamiento, pero desafortunadamente siempre se puede estar peor. Por ello, también siempre existen los incentivos para cambiar la estrategia. Seguimos esperando mientras el futuro nos alcanza.


Publicado en El Heraldo de México
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