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Juan Latapí
Juan Latapí
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05 Noviembre 2017 03:10:00
Esclavas
LA EXCESIVA INFLUENCIA DE LOS poderes económicos privados en la política pública en México está llegando a niveles alarmantes donde uno por ciento de la población acapara el 21 por ciento de ingresos de todo el país y mientras cada día los ricos se hacen más ricos la pobreza y la desigualdad aumentan ensañándose con quienes menos tienen.

LA DESIGUALDAD SIEMPRE ha existido, desde el momento en que se nace marcando diferencias y ensanchado la brecha en el acceso a la salud, a la educación y hasta en la muerte. Sin embargo, una de las prácticas de la desigualdad más perversa -omnipresente en todos los estratos sociales- es la de género, acentuada y solapada por las prácticas y costumbres machistas tan arraigadas en nuestra cultura, que van desde la ofensa, discriminación, el acoso y la humillación llegando al extremo del feminicidio.

HACE CUATRO MESES el INEGI presentó el Atlas de Género en el que Coahuila ocupa el tercer lugar donde se cometen más feminicidios, después de Chihuahua y Guerrero. Dicho estudio señala que nuestro Estado tiene una tasa bruta anual de 7.06 defunciones por homicidio de mujeres, cifra que está por encima de la tasa nacional de 4.37. En los últimos tres años se han registrado 271 asesinatos de mujeres en Coahuila, sin embargo, la Procuraduría de Justicia del Estado reconoce como feminicidios únicamente 47. A pesar que han surgido institutos municipales de la mujer, centros de justicia y hasta una Secretaría de la Mujer -así como a destinar más personal y más recursos destinados a combatir la desigualdad en contra de las mujeres-, los niveles de violencia y los feminicidios parecen no disminuir.

PARA ROSARIO VARELA, investigadora de la UAdeC –según el portal Sin Embargo- “se tiene que hablar de una ausencia de políticas públicas que respondan a marcos de igualdad. Las instituciones que se han creado institucionalizan el ver a la mujer como víctimas más que ciudadanas con derechos, lo que impide atender a las mujeres como debe ser. Se les atiende de una manera asistencialista”.

LA DESIGUALDAD DE GÉNERO no sólo es violencia física; las mexicanas también padecen los peores empleos y salarios. Esta semana se dio a conocer el informe “Brecha Mundial de Género 2017” -que realiza el Foro Económico Mundial entre 144 países- en el que se menciona que la desigualdad de género en México aumentó, al pasar de la posición 66 a la 81 –una caída de 15 lugares- durante el último año. Las mujeres mexicanas tienen 70 por ciento menos posibilidades de conseguir un empleo que les proporcione recursos económicos y acceso a los servicios de salud, en comparación con los hombres. Así mismo, las mexicanas ganan menos de la mitad que los hombres haciendo el mismo trabajo y el 62 por ciento que trabaja lo hacen sin recibir pago alguno, mientras que en el caso de los hombres es de 19 por ciento.

RESPECTO AL TRABAJO no remunerado, las mujeres mexicanas dedican el doble de tiempo que los hombres en actividades tales como lavar, planchar, dar de comer a los niños, cuidar a los abuelos, hacer la nota, limpiar baños e ir por los chamacos a la escuela. De acuerdo con datos de la OCDE, las mexicanas dedican diariamente 373 minutos a un trabajo por el cual no reciben pago alguno, lo que equivale al 66 por ciento de su tiempo; esto supone que, a final de cuentas, entre empleo remunerado y tareas de cuidado, las mujeres pasan más tiempo trabajando que los hombres.

Y NO SÓLO LA DESIGUALDAD afecta a las mujeres en el hogar, también en el sector empresarial la desigualdad está presente, donde sólo representan el 16 por ciento y tienen una participación de una mujer por cada 10 hombres en puestos directivos. Así mismo, en el aspecto educativo, a pesar de que las mujeres terminan sus estudios universitarios con mejores calificaciones que los hombres, cuando cumplen los 30 años, ganan 10 por ciento menos que ellos.

HACE 45 AÑOS APARECIÓ una canción que dice “la mujer es la esclava del mundo, la obligamos a tener y criar nuestros hijos y después la hacemos a un lado porque se transformó en una gallina gorda y vieja. Le decimos que el hogar es el único sitio donde debe estar. La ofendemos todos los días en la televisión y nos preguntamos por qué no tiene valor ni confianza en sí misma. La obligamos a pintarse la cara y a bailar y si no quiere ser una esclava decimos que no nos ama; mientras la rebajamos simulamos que está en un altar”. Y mientras se toca esta canción -compuesta e interpretada por John Lennon- aún seguimos tratando a las mujeres como esclavas.

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