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Georgina Cano
Georgina Cano
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22 Abril 2018 04:00:00
Escuchemos
Esta semana al abrir las notas periodísticas de la mañana, me fue imposible pasar por alto una en particular: Se trataba del suicidio de un joven. Leí el encabezado y me detuve a pensar que cada vez es más frecuente encontrar en los medios de comunicación noticias de personas que deciden quitarse la vida.

No recuerdo que antes fuera así y traté de hacer memoria. Recordé cuando niña, algunos casos que escuché de suicidios, hombres adultos que por fuertes problemas económicos habían tomado la decisión de acabar con su vida, ya sea de un día para otro o tras padecer depresión. Vino a mi mente también el suicidio de un muy apreciado amigo durante la universidad. Nunca supe el motivo que lo llevó a tomar esa decisión. Era una persona muy alegre, bromista y amable y pertenecía a una bonita familia, sin ningún problema aparente. Los jóvenes de nuestra generación lo sentimos mucho, no podíamos creer que hubiera sucedido algo así, pero también consternó a la sociedad en general. Hace más de veinte años a diferencia de la actualidad, no era común que estas cosas sucedieran en los jóvenes.

Según datos del INEGI en México la tasa de suicidios se duplicó entre 1990 y 2015 pasando de 2.4 a 5.4 por cada 100,000 habitantes. En 2015 fallecieron 2599 jóvenes de entre 15 y 29 años por lesiones auto inflingidas, lo que equivale a 8.2 de cada 100,000 jóvenes de esta edad, superando a la cifra nacional. Enrique Chávez de León, presidente de la Asociación Psiquiátrica Mexicana declaró a Excélsior que el 60 por ciento de los jóvenes reciben noticias de suicidios vía internet mientras que 80 por ciento tienen facilidad para acceder a blogs y sitios que dan consejos para suicidarse.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, el suicidio se ha convertido en la segunda causa de muerte entre los adolescentes ya que cada 24 horas, 16 jóvenes de entre 12 y 24 años se suicidan.

En repetidas ocasiones he abordado el tema en este espacio y aunque es un tema duro, me impulsa a hacerlo nuevamente la convicción de que no debe pasar desapercibido, es menester atender lo que como sociedad estamos padeciendo.

Creo firmemente que no debemos por ningún motivo acostumbrarnos a ver notas informativas sobre niños que se suicidan porque terminaron con el novio o la novia, porque fueron víctimas de bullying, porque no les dieron permiso de salir o porque discutieron con sus padres. También imitan a otros que ya lo hicieron o se dejan llevar por la constante y negativa información que con ese objetivo reciben en la red.

Ninguna causa debe ser bastante para acabar con la vida. Por increíble que parezca, hoy en día niños y jóvenes deciden terminar con su vida por motivos como los que acabo de mencionar.

No puedo siquiera imaginar el dolor de los padres que pierden a un hijo y perderlo de esta manera es inconcebible.

Como sociedad, padres, hermanos, abuelos, tíos, maestros, amigos, vecinos, podemos participar en la prevención. El respeto y afecto, así como la atención que brindemos a nuestros niños y jóvenes puede evitar que realicen un acto de este tipo. Mantengámonos informados y escuchemos siempre lo que ellos tienen que decir.

Facebook: Georgina Cano
Twitter: @GeorginaCano
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