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Sonia Villarreal
Sonia Villarreal
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Licenciada en Ciencias de la Información y Comunicación. Regidora en el Ayuntamiento de Piedras Negras. Secretaria General del Comité Municipal del PRI. Secretaria Técnica del Ayuntamiento. Directora General de Desarrollo Social en el Municipio. Directora del Registro Público de la Propiedad y del Comercio. Secretaria de la Secretaría de las Mujeres en el Gobierno del Estado de Coahuila de Zaragoza. Actualmente Diputada Local por el XVI Distrito Electoral, y Presidenta del Comité Municipal del PRI.

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17 Septiembre 2017 04:00:00
Esparadrapo
Se necesita mucho más que un esparadrapo para sujetar los vendajes o poner un parche a las heridas de los estados de Chiapas y Oaxaca.

Y no solo por las lamentables pérdidas humanas, el millón y medio de personas damnificadas, las 163 mil 100 viviendas dañadas, y los demás destrozos que dejó el sismo de la semana pasada.

En estos estados –que por cierto son hermosos- existe un rezago ancestral con amplios márgenes de pobreza social, a pesar de sus muchos recursos naturales, turísticos y culturales.

Allá, la desigualdad ha mantenido a la población hundida en el pasado, como si el desarrollo y la prosperidad se negaran a llegar. En ambos estados, el tiempo se ha detenido drásticamente.

Por eso, ahora que viven esta difícil y triste situación, es urgente apoyarlos y brindarles ayuda humanitaria, pero no solo eso, además de los centros de acopio, los puestos de emergencia, los albergues y del respaldo que puedan recibir, es importante “sanar” de raíz los grupos locales radicales que tienen hundidas estas entidades.

Por ejemplo, en Chiapas existe una histórica e importante asignación de recursos presupuestales, pero a pesar de los esfuerzos, no pasa nada. No sé si recuerdan, pero en 1994, Chiapas estuvo en la agenda gubernamental con estrategias, programas, recursos, comisionados y no se logró rescatar, y más aún, los avances que surgieron se revirtieron en poco tiempo.

En Oaxaca también han existido serios intentos por avanzar hacia una mayor modernidad, y han tenido un amplio respaldo de los gobiernos federales, sobre todo en los tiempos de Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, pero tampoco se avanzó y fueron fortaleciéndose todos los factores de poder corporativos que han impedido el desarrollo local, desde la multicitada Sección 22, hasta los cacicazgos que controlan a muchas de las comunidades indígenas.

Lo vemos en los noticieros y en las redes sociales, hay grandes intentos de aplacar a los líderes de la Coordinadora que controlan espacios que van mucho más allá de la sección sindical y que, se considera, son los principales responsables de la desestabilización permanente que se vive en esa entidad.

Precisamente, el jueves se exhibió en noticieros nacionales, una circular firmada por el “líder” de la coordinadora, en la que da instrucciones a todas las escuelas para que no permitan la entrada de la ayuda humanitaria ¿por qué? No hay explicación, el señor reconoce la autenticidad del documento, pero nada más.

Por eso nos atrevemos a decir que estos estados necesitan mucho más que la ayuda urgente, por supuesto que hay que ayudar y hacerles llegar nuestra solidaridad, pero desafortunadamente se necesita mucho más que eso para auxiliar a su población, y sin perder de vista que tenemos mucho trabajo que hacer en nuestro territorio, y muchas cosas que hacer por nuestra gente, no podemos ignorar la situación que allá se vive, porque como dice el Presidente Peña, todos somos México… Y tú ¿Qué opinas?
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