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German Martínez
German Martínez
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28 Mayo 2012 03:00:13
¿Espíritu universitario libérrimo?
¿Qué pensó el rector José Vasconcelos, cuando escribió “Por mi raza hablará el espíritu” en el escudo de la Universidad Nacional? ¿Ese espíritu universitario “habla”, ahora, en la contienda electoral por la Presidencia de México? ¿Estos jóvenes decididos a patear la puerta a Televisa son esa raza culta, cósmica, imaginada por Vasconcelos? ¿Tienen argumentos? ¿Escaramuza o despertar cívico?

Lo política y periodísticamente correcto es “quedar bien” con los muchachos: son sanos, no están maleados, son apartidistas, son el futuro del país, y un largo y zalamero etcétera.

Otros, con visión global, ven una “nueva primavera mexicana”, comparándola con los movimientos juveniles árabes protagonistas del derrocamiento de algunos sátrapas. Pero ojo: ¿sólo a tuitazos tumbaron al dictador egipcio Hosni Mubarak sin ninguna acción u omisión de los militares? Por cierto, después de la “primavera” en Egipto compiten por esa Presidencia un fiel al depuesto Mubarak (el mismo pasado) contra el líder de los fundamentalistas (el mismo pasado religioso). Algunas primaveras no saben para qué veranos trabajan. Y ese es el tema en México. ¿A quién beneficia la protesta
antiPeña?

Ni tardo ni perezoso López Obrador comenzó sus embelecos amorosos con los jóvenes. Organizó un mitin en Tlatelolco -no en la UNAM-, en la emblemática plaza de las Tres Culturas. Cabe la pregunta: ¿es similar el espíritu del 68 al de ahora? Ojalá no. Los sesentayocheros esperaron más de 20 años para ver el piso democrático mexicano. Con aquellas movilizaciones y el martirio de los jóvenes inocentes, sus líderes ni siquiera le arrancaron al PRI el derecho a votar a los capitalinos, conquistado 30 años después.

Recientemente en Michoacán, Andrés Manuel volvió a adular a la juventud estudiantil. “Son muy inteligentes”, protesten de manera “pacífica y creativa”; pero no dijo nada del secuestro violento y poco creativo de “sus” simpatizantes a la Universidad michoacana. Ni con el pétalo de una rosa tocó a esos jóvenes liosos. ¿Cambio verdadero? ¿Cuántos escolares lopezobradoristas frenan la vida estudiantil de las universidades públicas del país?

El compromiso del candidato de la izquierda con la educación es una pantomima, en las universidades privadas habla de compromiso democrático; en las públicas, deja correr la imposición autoritaria de “sus” minorías.

Pregunto: ¿son los mismos jóvenes los que quieren abrir la televisión y cerrar las universidades? ¿Son los mismos los que le mientan la madre a Peña Nieto, y los que gritan el estribillo de “no más sangre” acusando, sin exhibir pruebas, de genocida al presidente Calderón? ¿Son los que hoy se disfrazan del Che Guevara o del Subcomandante Marcos para mañana reclamar su estipendio público? Respondo: en el caso de que esos jóvenes sean los mismos, entonces son simples porristas de Andrés Manuel y pronto empezarán a ensayar el canto del fraude electoral.

Pero debemos reconocer que Peña Nieto los indigna. Es un insulto a universitarios proponerles en el decálogo “Una Presidencia Democrática”, “respetar la división de Poderes” y suscribir obviedades como compromisos, pero enmudecer en la preocupación central del joven: la educación de calidad conectada al empleo.

Ese es, creo yo, el verdadero espíritu universitario de estas movilizaciones: colocar a la educación en el eje de la campaña presidencial. Y allí, guste o no, Josefina Vázquez Mota es libre, no tiene ataduras corporativas para modernizar la educación.

En cambio, los mismos compromisos del PRI con la cúpula del sindicato magisterial los tiene el PRD con los maestros disidentes del sindicato. El mismo tono de voz de Enrique Peña frente a la maestra Gordillo es el de López Obrador con los maestros invasores del zócalo de Oaxaca.

Josefina, en educación, será una Presidenta totalmente “diferente”. Incluso a los presidentes panistas. Sueña como Vasconcelos al dibujar el escudo de la UNAM, “en una cultura nueva, de esencia espiritual y libérrima”. Subrayo, educación libérrima.
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