×
Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
ver +

" Comentar Imprimir
23 Febrero 2020 04:02:00
Estado de La Laguna (2)
Escuchar Nota
El movimiento separatista encabezado por un grupo de personas, la mayoría de Torreón, resulta hoy paradójico, cuando es precisamente un hijo de La Laguna, el ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís, quien está al frente de los destinos de Coahuila, y cuyo Gobierno ha demostrado una distribución equitativa de los recursos en todas las regiones. A pesar de ello, los secesionistas laguneros se quejan de la centralización del poder político en Saltillo.

Por simple curiosidad, y solo para comprobar estadísticamente esta hipótesis de los separatistas, quizá resulte interesante hacer un balance de los municipios y las regiones de Coahuila con mayor peso a partir de la estabilización de la vida política del Estado, en 1925, cuando Manuel Pérez Treviño se convirtió en el primer gobernador posrevolucionario en concluir su mandato.

En esos 95 años han desempeñado el Gobierno estatal 17 personajes, sin contar a los suplentes y los que lo han hecho en forma interina, con excepción de don Raúl López Sánchez, quien fue nombrado gobernador sustituto por el Congreso y tuvo tiempo suficiente –cuatro años– para consolidar su proyecto de Gobierno.

En efecto, casi 30% de los 17 fueron saltillenses: Nazario Ortiz Garza, Óscar Flores Tapia, Enrique Martínez y Martínez, Humberto Moreira y Rubén Moreira. Curiosamente, el segundo municipio proveedor de gobernadores ha sido Arteaga, con tres: Jesús Valdés Sánchez, Ignacio Cepeda Dávila y Román Cepeda Flores.

Hubo un tiempo en que corría la broma sobre la existencia de un letrero a la entrada de la villa de Arteaga advirtiendo a los automovilistas: “Maneje usted con precaución, pues puede atropellar a un próximo gobernador de Coahuila”.

En el tercer lugar empatan con dos Torreón y San Pedro de las Colonias. Raúl López Sánchez y Miguel Ángel Riquelme (Torreón), y Pedro V. Rodríguez Triana y Eliseo Mendoza (San Pedro de las Colonias).

Cuatro municipios han tenido que conformarse con uno: Piedras Negras, con Manuel Pérez Treviño; Zaragoza, con Benecio López Padilla; Parras, con Raúl Madero y General Cepeda con José de las Fuentes.

El resto, nada. Extraña, por ejemplo, que ningún nativo de Monclova, la tercera población coahuilense en importancia demográfica y económica, haya llegado a ocupar el cargo, aunque dos hijos de esa ciudad estuvieron al frente de la Secretaría General de Gobierno: Francisco López Serrano y Felipe González.

Visto lo anterior vale preguntar si la oriundez representó en el pasado un peso definitivo para inclinar la balanza en favor de uno u otro aspirante. No fue así hasta el año 2000, cuando México experimentó la alternancia. Trasladado a la historia local, sería Rogelio Montemayor Seguy el último de los candidatos al Gobierno cuya candidatura se cocinó en Palacio Nacional.

Antes, la sucesión en el Gobierno estatal –como en el resto de las entidades del país– se resolvía en Los Pinos, que era la residencia oficial del Primer Mandatario. Entonces no resultaba difícil rastrear la cercanía del candidato elegido con el Presidente en turno, aunque no se aplicó la regla con la designación del general Raúl Madero González, hacia quien volteó el presidente Adolfo Ruiz Cortines para deshacer de un tajo el enredado nudo gordiano en que se había vuelto la política coahuilense.

Partiendo de este hecho, que es del conocimiento público, resulta aventurado afirmar que el haber nacido en la capital del estado confiera ventajas a cualquier político con aspiraciones de llegar a gobernador.

Imprimir
COMENTARIOS