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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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18 Junio 2016 04:03:57
Estado de México 2017: la elección del orgullo
Después de la debacle histórica que sufrieron en siete estados el pasado 5 de junio, el presidente Enrique Peña Nieto y el PRI tendrán el próximo año las tres últimas elecciones locales antes de la sucesión presidencial del 2018. En los comicios de Coahuila, Nayarit y el Estado de México el partido gobernante se juega no sólo tres entidades que actualmente gobierna, sino también la posibilidad de revertir (o ahondar) la percepción de debilidad en la que quedó después de las sonadas derrotas que sufrió en los comicios de este año.

Pero de las tres gubernaturas en disputa en 2017, sin duda la que más impacto político tendrá es la del Estado de México, no sólo por ser la entidad con el mayor número de votantes a nivel nacional y de los últimos bastiones que el priismo nunca ha perdido, sino por ser también la tierra de Peña Nieto y el enclave político del grupo gobernante. Casi podría decirse, sin temor a exagerar, que la mexiquense es “la elección del orgullo” para el Presidente y su partido.
Ganar el Estado de México no sólo mejoraría el ánimo caído de los priistas sino que los reposicionaría rumbo al 2018; perderlo sería otra catástrofe histórica y confirmaría los pésimos augurios que hoy se ciernen sobre el partido gobernante de cara a la elección presidencial.

Encima de todo eso, el PRI podría enfrentar, por primera vez, una fuerte competencia en la elección por la Gubernatura mexiquense. La creación de una alianza PAN-PRD, como las que ya le ganaron al priismo en Veracruz, Quintana Roo y Durango, se da como un hecho y, tanto matemáticamente como por la fuerte presencia del panismo en la zona norte del Valle de México (Naucalpan, Atizapán y Tlalnepantla) y del perredismo en el oriente (Netzahualcóyotl y
Texcoco), pondría en serios aprietos a la poderosa maquinaria del priismo mexiquense. Electoralmente los municipios del Valle de México representan el 70% de la votación en el estado, mientras el 30% restante se ubica en Toluca y el resto del estado.

Entre el primo y otras opciones. Todos esos factores adversos presionarán la selección del candidato del PRI a la Gubernatura del Estado de México. Si hace seis años Enrique Peña Nieto sorprendió como gobernador al elegir a un candidato como Eruviel Ávila Villegas, que no necesariamente era de su grupo cercano, esta vez la decisión, nadie lo duda, estará nuevamente en manos del ahora presidente, sólo que esta vez no la tomará en Toluca sino en Los Pinos. La opinión del gobernador Ávila seguramente será escuchada y valorada pero, para nadie es un secreto, sólo habrá un “gran elector” del abanderado priista.

Una vez que las versiones que apuntaban al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, como posible candidato al Estado de México se han disipado, pues el propio funcionario federal ha dicho que no tiene ningún interés en buscar esa postulación ante su nula presencia y arraigo en el estado, son varios los personajes que ya se mueven en pos de esa nominación.

Por segunda ocasión, el sacrificado en 2005, Alfredo del Mazo Maza aparece en la lista como uno de los aspirantes “favoritos”. Sin embargo, en el contexto complicado en que ocurrirán los comicios mexiquenses, la pregunta es si Peña Nieto no volverá a sacrificar otra vez a su primo, como ya lo hizo en aquella ocasión ante el riesgo de que el PAN y el PRD hicieran candidato a Eruviel Ávila, a quien ya había buscado en varias ocasiones antes de que el PRI lo
nominara. Esta vez los análisis indican que, ante los bajos niveles de aprobación presidencial, un nombre tan cercano a Peña como Del Mazo, incluso familiarmente, podría no ser el mejor candidato para enfrentar una elección competida con la alianza opositora.

Otro nombre que figura con posibilidades en la lista de aspirantes priistas es el del secretario de Gobierno, José Manzur Quiroga. A favor del segundo de a bordo en el Gobierno mexiquense pesan su amplia experiencia y trayectoria en la política estatal, además de una relación cercana con el secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, quien lo nombró presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, antes de que fuera llamado como
responsable de la Gobernación en el estado. También se le ve cercano al gobernador Eruviel Ávila y se le ubica como uno de los políticos más experimentados. Pero en contra de Manzur los problemas de inseguridad en la entidad mexiquense que, pese a los apoyos federales y a una fuerte inversión, serán uno de los talones de Aquiles en la próxima campaña. Apenas esta semana, una fuga masiva y un motín en el Penal de Barrientos exhibieron problemas graves de sobrepoblación y deficiencias en el sistema carcelario y de justicia mexiquense, a cargo del secretario de Gobierno.

En la terna de aspirantes mejor posicionados también está el dirigente estatal del PRI, Carlos Iriarte Mercado. A sus 49 años, este político combina un origen popular, una amplia trayectoria partidista y en el Gobierno mexiquense y hasta un posgrado en Harvard. Hijo de una lideresa popular del PRI en el estado, Iriarte fue alcalde de Huixquilucan, diputado federal y varias veces secretario en el Gobierno estatal. Conoce y maneja la estructura priista en el estado y
ha ganado varias campañas a distintos cargos de elección en la entidad mexiquense.

Después de esos tres nombres aparecen, con menores posibilidades, el exsubsecretario de Sedesol, Ernesto Nemer y el secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida. En el caso de las dos mujeres que figuran en la sucesión mexiquense, la senadora Ana Lilia Herrera, y la secretaria general del PRI, Carolina Monroy, sus posibilidades dependen de si la alianza PAN-PRD decidiera postular a una mujer como candidata. En ese escenario, dicen en el estado, una
candidata priista podría ser el contrapeso necesario para enfrentar a la alianza.

Cualquiera que sea el candidato, todo indica que la decisión del PRI se irá hasta enero o febrero del 2017 para que el abanderado arranque una campaña de dos meses de duración antes de las elecciones que tendrán lugar en la primera semana de junio.



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