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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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08 Octubre 2017 04:15:00
Estragos del cáncer
QUERIDOS AMIGOS: Con el gusto de cada domingo les saludo, esperando que en sus familias haya paz y mucha salud, ya que es un regalo divino que debemos agradecer día con día, pues cuando falta la salud, las cosas se ponen color de hormiga.

Sin embargo , ya sabemos quien tiene la última palabra, Dios. Yo creo que uno mismo se va enfermando inconscientemente por la forma en que vivimos, es decir, por cómo nos alimentamos, cómo nos nutrimos, tanto del cuerpo como del alma.

Si tenemos ma los hábitos alimenticios , y pensamientos negativos, difícilmente estaremos sanos.

Sin embargo, es mi creencia, claro, Dios mismo nos da la fortaleza para salir triunfantes de cualquier situación desfavorable, como un cáncer de mama…

¿Cuántas mujeres hemos padecido un cáncer de mama? Millones en todo el mundo, ¿alarmante?, por supuesto, es una pandemia esto, y no sólo la enfermedad, sino todo lo que conlleva.

Las familias se destrozan anímica y económicamente, los hijos van padeciendo y arrastrando esta vivencia dolorosa, que no todos logran superar, me refiero a que van cargando con culpas que no les pertenecen, y deben ser tratados, acudir a terapia, es sumamente recomendable amigos, crezcamos en esta cultura de pedir ayuda a un profesional cuando no podemos solos.

Cuando la madre ha fallecido , es un dolor que desgarra el alma, hay que tener mucha fuerza de voluntad, y amarse a sí mismos para salir airosos y más fortalecidos después de una experiencia de vida como la pérdida de una madre.

Este mes de octubre lo dedicaré a historias de mujeres admirables, por el solo hecho de haber padecido esta enfermedad, y hacer todo lo humanamente posible para seguir sanas y con vida, algunas somos sobrevivientes a Dios gracias.

Otras , a pesar de haber hecho todo lo posible y hasta lo imposible, Dios tenía otros planes divinos para ellas, mi amor y reconocimiento a cada una de las mujeres que han pasado por este camino tan difícil y doloroso proceso.

Yo , Verónica , es tar é feliz y bendecida si decides que sea yo quien te acompañe en tu proceso de sanación del alma.

Laura (nombre ficticio ) es taba ahí frente a mí, con un pequeño niño, de 3 años, hermoso, le preguntaba, ¿Qué le vas a decir al doctor? ¿Qué te duele en dónde? Y el niño decía, en la cabeza, ¿en dónde más?, preguntaba Laura, el niño decía en la pierna, en el brazo, en el ojo… y mi hija y yo reíamos, al escucharlo.

Pregunto al niño que cómo se llama, y dice con dificultad, o más bien yo no escucho bien, “Tadeo”, pregunto si, es su abuelita o mamá, y dice Laura, “soy su mamá, lo tuve a los 39 años ahora tengo 43, es mi único hijo”.

“Me dijeron que nunca podría tener hijos”, continuó Laura, “porque a los 23 años me dio cáncer de mama, y por el tratamiento tan agresivo que tuve, no me podía embarazar.

“Pensé que como me quitaron mi seno, nadie me querría así, mi autoestima, la tenía muy baja, sin embargo, encontré al padre de mi hijo”.

Laura encomendó a su hijo al santo milagroso Tadeo, ya que le iban a extirpar la matriz porque tenía tres tumores, y resultó que uno de esos tumores, era un bebé, el pequeño y milagroso Tadeo.

Así que Dios le tenía una gran alegría y sorpresa a Laura, ella jamás pensó que pudiera ser madre, sin embargo, pese a todo diagnóstico médico, (mis respetos y admiración para mis amigos doctores) vuelvo a repetir, la última palabra la tiene DIOS. Dios toma a los doctores como instrumentos para salvar vidas, eso es definitivo.

Benditos sean todos aquellos que se dedican a salvaguardar nuestra salud.

Ella me comenta que nuevamente le salió otra bolita en el otro seno, y empezará tratamiento, le comento que busque dentro de ella, algún rencor o falta de perdón hacia alguien significativo en su vida, y me dice que sí, que se está divorciando por una infidelidad de él, y pues, en eso entra a consulta…

Al salir , sólo le digo , empieza tu proceso del perdón, por tu salud, ya tienes un milagro junto a ti, el pequeño y bello Tadeo.

Si acaso me estás leyendo , mamá de Tadeo, sana tu alma y se feliz con tu amado hijo, que aún tienes una bella misión en este mundo: amar a tu hijo, verlo crecer y hacerlo un hombre de bien, con grandes valores.

Él tenía que nacer por que seguro tiene una gran misión como tú, el de darle la vida, porque lo que es imposible para el hombre, para Dios es todo posible.

Ojalá me leas , pues ya no tuve tiempo de decirte que estoy para ayudarte, sin embargo, Dios nos puso frente a frente, para darte su mensaje de amor.
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