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Yuriria Sierra
Yuriria Sierra
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21 Marzo 2015 03:00:10
Eternos conflictos
Túnez. Las atrocidades del Estado Islámico no paran. Hace unas semanas se reportaba que algunos de sus integrantes habían ingresado a una biblioteca en la ciudad de Mosul; prendieron fuego a cerca de 8 mil libros y documentos con más de un siglo de antigüedad. También, unos días después a este reporte, otros integrantes de aquella milicia terrorista, destruyeron bienes culturales dentro del museo de la misma ciudad. Entre los objetos destruidos se encontraba la figura de un guardián de una puerta asiria con más de 2 mil 600 años de antigüedad. En ambas ocasiones, solo respetaron todo aquello que se refería al islam. Varios son los episodios que hemos visto de lo que es capaz de hacer el Estado Islámico.

Si bien en estos dos ejemplos no se habla de la pérdida de vidas humanas, sí hablamos de la intolerancia con la que este grupo ha operado desde siempre. Lamentablemente no siempre es así, casi nunca; porque hemos escrito en este espacio de las otras, las abominables: las agresiones que terminan con la muerte de quienes ellos consideran deben morir. Homosexuales, periodistas, mujeres y niños. El último de estos aconteció hace un par de días en Túnez: atentó también contra el Museo del Bardo, mató a 23 personas, secuestró a otras tantas, casi 200, según los reportes (entre ellos ocho ciudadanos mexicanos que no sufrieron lesiones, sólo tremendísimo susto).

Netanyahu. Y en más acontecimientos de aquella, la región más conflictiva del mundo –porque así se ha vivido desde que tengo uso de razón–, Benjamin Netanhayu ganó la elección que lo mantendrá por cuarta vez como el primer ministro de Israel. Las encuestas previas a los comicios auguraban su derrota, algo pasó, y no es que su victoria haya sido por un gran margen de diferencia con respecto al partido opositor. ¿Qué sucedió? Ganó adeptos entre la comunidad judía después de que, apenas cuatro días antes de la elección, declarara que rechazaba la creación de un “Estado Palestino”. Oh, pero no fue sino una estrategia electoral. Y es que justo cuando horas después de mantener aquella idea en un entrevista que otorgó a la cadena de televisión estadunidense NBC, dijo que siempre sí, que tal vez sí sea mejor solución la creación de aquel Estado. ¿Qué pensarán aquellos judíos a los que de última hora les cambiaron la promesa de campaña? Y es que justo por este tipo de “indecisiones” poco se ha logrado para la solución del conflicto de la zona.

Addendum. Extrañamente no les salieron las cuentas a los firmantes del reportaje publicado por el “Wall Street Journal”. Aquella información dada a conocer por este, que es uno de los diarios más prestigiados en materia financiera, salió incompleta –o tal vez deberíamos decir errada– cuando se dijo sobre la casa en Malinalco que compró Luis Videgaray a Grupo Higa, afirmaron que este último no había tenido un margen de utilidad. Sin embargo, cuando el grupo inmobiliario compró la casa en diciembre de 2011, la operación se valoró en 551 mil dólares. Como bien explicó ayer Federico Arreola en su editorial, la casa se vendió después en 581 mil dólares, es decir, que tuvo una ganancia de 30 mil dólares, o sea, un margen de ganancia de 5.6 por ciento. El error que cometió el diario fue hacer los cálculos en pesos y no en dólares, como se realizó la compraventa. Error del que incluso se quejó Macario Schettino en su cuenta de Twitter (@macariomx), pues el economista argumentaba que el diario descontextualizó una respuesta suya hace un par de meses.
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