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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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04 Julio 2015 04:05:42
Evaluación docente: la ruta sindical
La incertidumbre laboral precisa de la presencia y el fortalecimiento de las organizaciones sindicales. Los sindicatos deben cumplir su razón de ser, que es la defensa de los trabajadores y la búsqueda de mejores condiciones de empleo, y para ello deben sufrir serias transformaciones.

Se podrá decir lo contrario, pero la evaluación docente implica incertidumbre laboral. Por lo tanto, el SNTE requiere asumir retos y compromisos distintos a los que en el ayer funcionaron bien.

A ello obedecen muchas de las acciones que desde hace dos años se han ido construyendo en el sindicato dirigido por el profesor Juan Díaz de la Torre.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación cuenta con un sistema nacional de educación en apoyo a los docentes mexicanos llamado Sinadep. Dicho sistema educativo involucra a miles de tutores voluntarios –profesores y directivos agremiados al SNTE– certificados por instituciones de educación superior, los cuales generosamente ofrecen su apoyo académico a sus compañeros de forma presencial y con el empleo de recursos tecnológicos y materiales en línea.

Lo anterior, junto con el incremento de estrategias para acercar a la dirigencia seccional y nacional con las bases magisteriales y establecer mecanismos para transparentar el ejercicio sindical, lo que implica generar confianza, son, a mi entender, los tres grandes pasos que se deben y se están dando dentro de la ruta sindical previo a la presentación de las evaluaciones.

Sin duda, la representación y la defensa sindical deben permanecer. Es preciso que la participación de la dirigencia sindical contemple el diálogo y la exigencia con las autoridades, pero debe alimentarse de apoyos técnicos y de un sinfín de argumentos para ser más efectiva. En Coahuila las dirigencias sindicales han ido construyendo parte del complemento de la ruta sindical.

En dicha agenda se considera vital establecer un seguimiento de todas las inconformidades que presenten los docentes, de los errores y fallos durante el proceso de evaluación, de las inconsistencias tanto en los momentos de evaluación como en la actualización y en las tutorías, aspectos en los cuales la autoridad está obligada por ley a cumplir a cabalidad y con calidad.

En cada sección sindical se debe abrir un expediente por trabajador, donde se coloque la información pertinente que ofrezca el mismo trabajador y que sirva en un futuro para que los representantes sindicales estén en posibilidad de demandar la anulación del proceso de evaluación de determinado compañero.

Los primeros documentos que se tienen que incluir en el expediente son las inconformidades que tengan que ver con el llamado Informe de Cumplimiento de Responsabilidades Profesionales, el cual es redactado por el directivo escolar.

En ese sentido, debo subrayar que la gran mayoría de los directivos actuarán con objetividad y justicia, sin embargo, nadie puede asegurar que así ocurra en el 100% de los casos.

Así mismo, es preciso incorporar a cada una de las secciones sindicales dos potentes cuerpos de profesionistas. Por un lado un conjunto de abogados laboristas que orienten al docente y en su caso le representen ante las autoridades competentes.

Y además un grupo de académicos que sustenten las inconformidades de los profesores, es decir que por ejemplo, en su momento puedan avalar la falta de calidad en determinado curso de actualización o en el perfil de determinado tutor.

Lo anterior es básico en la defensa de los trabajadores. Será difícil, si no es que imposible, apoyar a un profesor sin un registro puntual de las incidencias, sin el sustento legal que le ofrezca un cuerpo especializado, sin los argumentos y la constancia que haga un grupo de académicos con calidad profesional.

Hay que partir de una premisa insoslayable: la certeza laboral no se va a producir nunca. En el siglo 21 es un concepto que ya no existe.

Lo que sí se puede generar es una lucha por la defensa de los trabajadores, la cual en nuestra sociedad no va a rendir buenos resultados ni con buenos deseos y confianza a ultranza en la autoridad, pero tampoco con histeria y planteamientos mágicos. Es un tema serio y complejo y se debe de atender con seriedad e inteligencia.

ESCENARIOS DE LUCHA

Se lucha en el salón de clase, dando el mejor esfuerzo. Fortaleciendo la imagen del docente y la alianza con la sociedad.

Se lucha con el diálogo y la exigencia que cara a cara realiza el representante sindical con la autoridad, con energía y con argumentos. Se lucha en la manifestación pública, demandando respuestas al Gobierno.

Y se lucha en otros escenarios, que igual incluyen el uso de la pluma o el micrófono en los medios de comunicación y las redes sociales.

Eso sí, hay que saber qué se busca: modificar la realidad o simplemente protestar.

Cualquier escenario es válido, si se hace con buena intención y si no se dañan los intereses y la imagen de terceros. No descalifiquemos, seamos más tolerantes. Excelente fin de semana.
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