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Juan Latapí
Juan Latapí
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07 Enero 2018 03:10:00
Falta de imaginación
LA FALTA DE IMAGINACIÓN DE nuestros gobernantes es ya un serio problema que está ocasionando una crisis de gobernabilidad. Y es que están más preocupados por conservar o heredar el poder que por gobernar y la ausencia de imaginación les impide ver cómo la comunicación ha dejado de ser vertical para convertirse en horizontal, donde prácticamente todos tenemos acceso a mucha información y, en gran medida, todos somos receptores y emisores a la vez.

UN EJEMPLO DE ESTO es el vertiginoso crecimiento de las redes sociales desplazando paulatinamente la influencia de la TV.

LA DISMINUCIÓN DE LA información vertical afecta ya seriamente la efectividad de lo que la clase gobernante quiere informar. Así, la difusión de los logros obtenidos –que desde luego sí los hay aunque mínimos- muy rara vez alcanzan el impacto deseado.

LA FALTA DE IMAGINACIÓN en la difusión de esta información está ocasionando una severa desinformación y en consecuencia falta de credibilidad la cual ya fue rebasada por el malestar público que se manifiesta en las redes sociales.

LA INFORMACIÓN QUE se publica en las redes prácticamente nadie la puede limitar –aunque pretendan censurarla-, ni tampoco lo que ahí se discute sea falso o cierto. Cualquiera puede decir lo que le venga en gana.

ESTOS FOROS SE HAN convertido en válvulas de escape en los que el malestar y la frustración ocasionados por la situación política, económica y social pueden ser expresados abiertamente con razón o sin ella. Hasta hace poco resultaba complicado poder expresar públicamente estos resentimientos e indignación.

POR OTRA PARTE, ESTA apertura de información horizontal ha dado pie a una invasión de rumores, verdades a medias, insultos, sarcasmos y reverendas jaladas que reflejan el sentir público. Sin embargo, el sentir público suele ser más emocional que racional.

SER UNA SOCIEDAD QUE resulta ser más emocional que racional aleja las posibilidades de establecer verdaderos diálogos y mucho menos debatir por el bienestar común.

ES EL TRIUNFO DE LA pasión sobre la razón. La razón pierde frente a la pasión cuando los gobernantes nombran a sus colaboradores por amistad y no por méritos ni capacidad, por cuates y cuotas.

GANA LA PASIÓN FRENTE a la razón cuando el gobierno se aferra a sus caprichos sin prestarse al diálogo; y si lo hace, de antemano amenaza que no cederá, aunque se le demuestre que no tiene la razón.

ES LA PASIÓN LA que prevalece sobre la razón cuando en este país pesa más tener conocidos que conocimientos.

TRIUNFA LA PASIÓN sobre la razón con los crímenes homofóbicos en los que la impartición de justicia es una descarada burla.

LA PASIÓN QUE SE impone sobre lo racional al negar sus derechos, discriminar y humillar a quienes nos resultan diferentes.

LO RACIONAL PIERDE frente a lo emocional cuando vemos a los jóvenes que no saben ni les interesa luchar por un sueño, que ni estudian ni trabajan, que navegan encadenados a un eterno presente sin porvenir.

LA PASIÓN QUE AVASALLA a la razón cuando en Monclova presumen y defienden a capa y espada obras de oropel –como en su momento fue el mentado rallador- o la seguridad que solo existe en la propaganda oficial.

ES LA FALTA DE TACTO y sensibilidad ante las afectaciones viales que parecen no tener fin, sin siquiera poner un triste letrero que diga “Disculpe las molestias”, mucho menos un señalamiento con las rutas alternas.

ES LA AUSENCIA DE imaginación y la carencia de educación.

DOMINA LA PASIÓN a la razón cuando sabemos más de futbol, chismes de la farándula o del Chapo, que acerca de nuestros derechos. Linchar a una persona en las redes, sin conocer, ni saber si es inocente o no, es apasionante; no le hace que se destruyan su prestigio y honor.

Pasión es el insulto fácil y humillante; racional sería la crítica constructiva, la que aporta.

EL NUEVO REINO DE las redes sociales –y lo que viene tras ellas- está siendo aprovechado hasta el momento por quienes han sabido dar lectura a los nuevos tiempos para llevar agua a su molino, autonombrándose gurús o redentores que saben manipular la pasión. La pérdida del equilibrio entre lo racional y lo pasional es combustible en espera de una simple chispa.

NO SE NOS PUEDE olvidar que pasión sin razón es fanatismo y que la razón sin pasión conduce al autoritarismo.

EL TRIUNFO DE LA PASIÓN sobre la razón es la imposición de la forma sobre el fondo, cancelando el equilibrio entre ambos, nulificando la imaginación productiva y creativa.

TAL PARECE QUE la utopía de los jóvenes de la generación del esfuerzo, que en los 60 pedían llevar la imaginación al poder, simplemente fracasó.

DESCANSE EN PAZ LA imaginación y viva la sinrazón.

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