×
Cholyn Garza
Cholyn Garza
ver +
Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

" Comentar Imprimir
27 Abril 2019 04:00:00
Falta de sensibilidad
Nuestro pueblo siempre se ha caracterizado por su generosidad, amabilidad; si se observaba a alguien en apuros, se acudía a tratar de ayudar. Se consideraba a los vecinos como parte de la familia porque era lo más cercano que cualquiera tenía. Se sabía que se podía confiar en ellos.

Aún existe esa relación en muchas familias, afortunadamente, que siempre están dispuestas a velar desinteresadamente unos por otros. Los vecinos, siempre dispuestos a ayudar en lo que se requiera porque todos estamos conscientes que nadie está exento de solicitar o de requerir un favor.

Por eso es importante las buenas relaciones con quienes están cerca de nosotros: Nuestros vecinos.

Desafortunadamente en la actualidad parecería que las relaciones humanas se han ido “enfriando”, tal vez en algunos casos con razón porque ya no es la misma confianza de antes cuando las personas se preocupaban unas por otras.

Tal vez sea en parte porque un día sí y otro también, abundan más las noticias desagradables, violentas, amargas, que se están considerando “normales” sin serlo.

Recientemente una nota me dejó con un amargo sabor -no solo en la boca sino en el corazón-; la de una mujer que murió en una estación del metro en la Ciudad de México, por no recibir a tiempo el auxilio que requería.

Más de veintiséis horas sin atención estuvo la pobre señora, expuesta en la calle a toda clase de riesgos, todo como consecuencia de una mala decisión por parte de autoridades de la línea del metro Tacubaya.

La señora se empezó a sentir mal y se empezó a desvanecer; al parecer fue llevada a una oficina donde permaneció por espacio de tres horas, tiempo en el que su problema de salud se fue agudizando.

Después de ese tiempo transcurrido “alguien” dio la orden de que la llevaran a la calle ¿sin conocer el problema? Según se asegura, fue revisada por paramédicos que fueron los que diagnosticaron que estaba ebria y no ameritaba ser llevada a un hospital.

Independientemente de lo que arrojen las investigaciones, lo preocupante es la forma en que se comportaron con la señora y decidieron sacarla de las instalaciones del metro y llevarla a la calle.

En el supuesto caso de que hubiera estado alcoholizada como dijeron los paramédicos, no creo que lo correcto haya sido sacarla a la calle en la forma que lo hicieron. Pudieron haber llamado a sus familiares ya que seguramente llevaba un celular. Y lo peor, mentir al decir que había salido “por su propio pie”, cuando el video muestra cómo era conducida.

Veintiséis horas en la calle; tiempo en el que hizo estragos en su organismo el problema cerebral que se le había presentado.

Lo sucedido recientemente a la señora, me hizo recordar un caso similar ocurrido años atrás. En un restaurante un hombre, cliente asiduo del negocio, había ido a almorzar. De pronto, vieron que el señor se empezó a quitar la camisa, para continuar con otras prendas. El dueño y el personal del restaurante, acudieron en su auxilio y llamaron una ambulancia. Imaginaron que algo no estaba bien y no se equivocaron.

El señor había sufrido una crisis severa en sus niveles de azúcar ya que era diabético. Afortunadamente por la rápida intervención de quienes le auxiliaron, el señor se recuperó y estuvo bajo control un buen número de años.

Quizás, otras personas, al verlo pudieron haber pensado que estaba alcoholizado, pero no, una crisis se puede presentar en cualquier momento y por diversas circunstancias.

Me preocupa sobremanera lo que está ocurriendo en la sociedad. No puede ser que la indiferencia por lo que ocurre a otros nos lleve a convertirnos en seres insensibles. A las autoridades, les falta capacidad y les sobra verborrea. Decir que si los políticos que se fueron hubieran dejado recursos, hubieran podido capacitar a los policías, es una defensa muy pobre de la actuación de quienes hoy gobiernan y ostentan cargos.

Lo que hace falta y eso no se compra con dinero es: El sentido común.

La señora fue abandonada en la calle exponiéndola a más riesgos; ¿cuántas personas pasaron frente a ella? Seguramente miles que indiferentes siguieron su camino. Esa indiferencia nos puede llegar a cualquiera de nosotros; porque nadie está exento de sufrir, de padecer algún problema, el que sea, y quedar en medio de la nada. Doloroso y terrible, pero cierto.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
Imprimir
COMENTARIOS



  • 0
5 6 7 8 9 0 1 2