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Armando Luna Canales
Armando Luna Canales
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17 Febrero 2016 05:08:00
Faltó un perdón al Papa
La visita del papa Francisco a México ha sido por mucho el suceso más importante de nuestros días. Me preguntaban si la visita implicaba que los problemas de país se resolverían, creo que no. Sería ingenuo pensar que la solución de los problemas de nuestro país depende de alguien distinto a los mexicanos. Sin duda sería genial que una visita de un jerarca religioso o de un jefe de Estado extranjero resolviera nuestros problemas, pero no es así.

De la visita del Papa me quedan a mí algunas reflexiones, pero destaco el perdón que pide a los pueblos indígenas. Por el olvido, por el rezago, por la violencia, por todo aquello que ha servido para hacer de México una nación a costa de su tierra, su cultura, su dolor y su pobreza. Entiendo la relevancia de ese perdón. Pero más allá de lo simbólico de este gesto, debemos pensar que implica pedir ese perdón en forma sincera.

Si de algo debe servir la visita del Papa es para remover algunas conciencias. No dijo una sola palabra en relación a algo que los mexicanos no supiéramos, o que muchos activistas no digan y defiendan a diario. Lo relevante no es lo que se dice sino quién lo dice.

El perdón que pide el Papa a los indígenas creo que le falta un grupo de inmensa relevancia que vive incluso en un olvido mayor, el de los afromexicanos.

Diversas poblaciones en nuestro país padecen a diario situaciones iguales o peores que los pueblos indígenas. Al menos ellos tienen un cuerpo de leyes y políticas públicas que los respaldan. Queda lejos lo ideal pero al menos hay un reconocimiento. Los afromexicanos no cuentan al día de hoy con un reconocimiento constitucional de sus derechos como integrantes de un pueblo que contribuyó en forma decisiva al desarrollo de nuestro país. Durante la colonia, con su trabajo y su cultura impulsaron la colonización y el desarrollo de importantes regiones. Pero las condiciones precarias y en no pocos casos inhumanas en que vivían promovieron los primeros levantamientos armados, precursores de nuestra lucha de independencia.

Es mucho lo que la nación mexicana debe a los afrodescendientes mexicanos. Es mucho también lo que se puede hacer, empezando por reconocer sus derechos específicos en nuestra Constitución.

No hay pueblos originarios en América. Algunos llegaron caminando por Bering, otros en barcos como conquistadores y otros más tarde, en otros barcos, como esclavos. Vinieron otros asentamientos en el norte del país, a quienes les dieron tierras para defender la frontera.

Los primeros mexicanos que llegaron de África vinieron como esclavos para producir azúcar y trabajar las minas. Luego vendrían otros liberados de la esclavitud a proteger las fronteras. El común denominador es que el Estado liberal acaba a diario con su cultura y sus costumbres. Urge liberar a los afromexicanos de un liberalismo a ultranza, tenemos que reconocer su cultura y dar pie a su protección. Sería una gran tragedia perder esa parte de nuestra herencia cultural. Le faltó al Papa pedir perdón también a los afrodescendientes mexicanos.
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