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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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26 Marzo 2018 04:00:00
Fe en Dios y del saber nada te importe
La Semana Santa es sin duda la semana de la fe. La fe significa creer y si se trata del dogma católico entonces, según el Catecismo, significa someter completamente la inteligencia y la voluntad a Dios y dice ese libro que con todo su ser, el hombre da su asentimiento a Dios que revela, por eso es que obedecer en la fe es someterse libremente a la palabra de Dios, porque es la verdad misma. “Y Él dijo: mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (Éxodo 33:14), porque siempre que nos enfrentamos a lo desconocido o sentimos que el problema o el rival es de una fuerza superior, elevamos el espíritu a Dios y decimos: “tú eres mi refugio y mi fortaleza” (Salmos 91:1). La idea de Dios es, entonces, la compensación mágica de la protección paterna.

Porque una cosa es Dios y otra es su referente en este mundo profano. La imagen de Dios, su representación terrenal, está en el cerebro. De la existencia de Dios no hay prueba concluyente ni a favor ni en contra, pero de la sensación de la presencia divina en el cerebro cada vez sabemos más.

Hace algunos años, el neurosicólogo Michael Persinger, de la Universidad Laurentiana de Sudbury, preparó un casco para estimular electromagnéticamente los lóbulos parietales del cerebro y todo aquel que se lo ponía experimentaba la presencia de Dios. Con ello termina cualquier duda de que hay una conexión entre la hiperactividad del lóbulo parietal y las experiencias religiosas.

Los neurobiólogos han determinado sin lugar a dudas que también el lóbulo temporal, en donde confluyen las informaciones sensoriales, motoras y espaciales del cuerpo, cumple una función destacada en las experiencias religiosas, y si el hipocampo, la parte del sistema límbico que ejerce la censura sobre la información que se queda y la que se olvida, se detiene por alguna razón, el cerebro puede crear conexiones que llevan a las alucinaciones místicas. No es que lo divino se halle en el lóbulo temporal, sino que los humanos hemos hecho la imagen de Dios a nuestra semejanza, y no al contrario.

Para rematar tanta herejía, les informo que hace no mucho tiempo se realizó en el Instituto de Estudios Religiosos de la Universidad de Baylor, en Texas, una investigación que revela que construimos a Dios bajo cuatro imágenes: el Autoritario, el Benevolente, el Crítico y el Distante. El Dios Autoritario, furioso por los pecados de la humanidad, vigila nuestros actos y está dispuesto a propinar feroces castigos por nuestras faltas. Un 31% de los investigados cree en él y están convencidos de que las tragedias naturales son una muestra de su furia por nuestras debilidades. El Dios Distante, fuerza cósmica que no se mete en nuestras vidas, tiene al 24% de creyentes y es el favorito de los liberales. El Benevolente, con el 23% de los fieles, es a la vez exigente y misericordioso, establece claros códigos morales y una actitud comprensiva hacia nuestras faltas. Y por último, el Dios Crítico, con 16% de los creyentes, conoce todo, pero no interviene en nuestras vidas.

Lo más interesante del asunto es que cada tipo de dios revela los rasgos principales de la personalidad del creyente. Es decir, que construimos a Dios a nuestra propia medida y eventos como la Semana Santa fueron muy útiles para reafirmar la fe en todo el entramado de la religión, haciendo que sus rituales fortificaran las imágenes representacionales de la divinidad en cualquiera de sus variedades. Pero la ciencia ha avanzado en su comprensión y nos aclara que una cosa es Dios y otra muy distinta sus representaciones humanas. Esto es ciencia y no cuestión de fe.
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