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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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18 Junio 2017 04:15:00
Felicidades y bendiciones en el Día del Padre
Queridos amigos: esperando que hoy estén en familia festejando a su padre, o bien que los estén festejando; algunos padres ya han cumplido su misión en la tierra y muchos estarán algo tristes por no tener a su padre físicamente.

Sin embargo estoy segura que tanto las madres como padres jamás abandonan a sus hijos, más aún estando en el cielo, habrá una conexión divina y más directa, sólo hay que abrir los canales y estar atentos a esos mensajes divinos.

Un abrazo con mucho amor a mis amigos y amigas queridas que sus amados padres se encuentran felizmente al lado del padre celestial.

Hoy doy gracias a Dios por la vida de mi padre, por darme la oportunidad de verlo y abrazarlo, reírnos con él a carcajadas recordando anécdotas en la sobremesa los domingos o cualquier otro día que tengo la bendición de verlo a él y a mi querida mamá.

Es tan hermoso llegar a casa de mis padres y que me reciban en la puerta con un abrazo, igualmente al despedirme siempre los dos, no se meten hasta que ya no ven la camioneta, y así con cada hijo, nieto, amistades que van a visitarlos.

Ellos disfrutan mucho de tener casa llena, aun que ello implica mucho trabajo para mamá que de mil amores prepara siempre deliciosa comida, aunque papá vaya a comprar comida preparada para no darle tanto trabajo.

Viene a mi mente uno de tantos recuerdos hermosos, como un regalo que me dio al cumplir 9 años, llegando de viaje, lo abrí con gran emoción y alegría, era una cajita musical, blanca como parecido al marfil, (pero papá es guardián y amante de la naturaleza y fauna no compraría de ese material) tenía una bailarina que al darle cuerda y abrirla empezaba a bailar, yo en ese tiempo estaba en baile clásico.

Fue un regalo que aún conservo con gran amor, uno de mis tesoros, aunque la bailarina ya con la llegada de mis hijas se perdió, pues les encantaba verla bailar y la traían jugando como era de esperarse.

También recuerdo que cuando hice mi primera comunión mi papá no estuvo porque estaba en un viaje de trabajo, y mi nostalgia duró muchos años, hasta que se lo conté ya grande, lo cual lo llenó de sorpresa saberlo.

Lo recuerdo, porque gracias a Dios siempre ha estado conmigo en todo momento, en esas fechas tan importantes de mi vida y ahora en la de mis tres hijas, pues él y mi mamá son quienes me han ayudado a sacarlas adelante.

Con su apoyo incondicional como ese padre amoroso y abuelito excepcional siempre al pie del cañón, siempre en conjunto con mi mamá, abuelita incondicional y excepcional, en todo lo que necesitemos jamás ha escatimado.

Hombre de grandes valores y principios morales, de esos hombres de una sola pieza, de alma grande y noble, de una sencillez y honradez indiscutible, que hoy en día ya es tan difícil encontrarse a alguien así, tan hermoso en todos los sentidos.

Me siento tan orgullosa cuando me preguntan: ¿eres hija del doctor Marroquín? Bueno qué les digo, con gran orgullo digo “Sí, él es mi amado padre”. Y empiezan las innumerables anécdotas sobre su trayectoria profesional que ha traspasado fronteras y su don de gentes.

En alguna ocasión, un amigo de él lo iban a despedir y mi papá lo había contratado o recomendado, pues lo defendió hasta las últimas sin importar que el que perdiera su trabajo fuera él. Y creo que gracias a él aún cuenta con ese trabajo, si mi memoria no me traiciona, ya sabré al leer mi padre estas líneas si estoy equivocada.

Otra anécdota de su sencillez fue cuando una amiga muy querida, Claudia Luna, lo invitó a que aceptara que le pusieran su nombre a la biblioteca del Museo del Desierto, para los que no saben es uno de los museos más reconocidos internacionalmente, y bueno, mi padre agradeció tal distinción, sin embargo no aceptó, y mejor recomendó a su querido y gran amigo, José Ángel de la Cruz (†) para que fuera su nombre el que llevara la biblioteca. Muy merecido sin duda.

Pues ese es mi padre amigos, y podría seguirles nombrando sus buenas acciones, pero es muy pequeño el espacio para tan gran hombre y su bella trayectoria, pero suficiente para gritar al mundo cuánto lo amo, lo bendecida que estoy de ser su hija, igual que mis cuatro hermanos, que mis hijas y sobrinos tengan a un abuelito excepcional y amoroso, que nos apoya siempre en todo, que nos lleva de viaje, que nos prepara siempre bebidas a todos con gran gusto al llegar a su casa. Que les ayuda en la tarea a sus nietos, consultando libros en su amada biblioteca.

Un gran ejemplo a seguir, inspiración de muchos empezando por sus hijos, nietos, y discípulos, que como dijo en su último homenaje (ya perdimos la cuenta de cuántos homenajes y reconocimientos en su vida profesional lleva, le digo en broma que ahora a eso se dedica) cuando le otorgaron la presea al Mérito Botánico en México, en el Palacio de Minería de la Ciudad de México, dijo: “gracias a mi esposa chela, sin ella, no sería quien soy, este y todos los reconocimientos son también de ella”.

En su pasado cumpleaños le dije: “pido vida y salud para ti papá”, y me dijo:

“Sí, muchas gracias, pero al lado de tu mamá”, son uno mismo, tal para cual, maravillosos seres humanos, siempre juntos, infinitas gracias a mis padres.

“Honrarás a tu padre y a tu madre”, 4to. Mandamiento.

Feliz día y bendiciones al papá de mis hijas, y a todos los amigos queridos que son papás, y lectores en su día. Su siempre amiga Verónica, ¡hasta la próxima!

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