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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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30 Marzo 2018 04:00:00
‘Firmas falsas’
En todas casas cuecen habas; y en la mía, a calderadas (El Quijote II 13).

Este refrán se emplea en México para señalar que en todos lados hay problemas, pero que en nuestro ámbito los problemas son aún mayores. Dado que las habas constituían un alimento de personas humildes y también de animales. Esta frase proverbial es bastante empleada con la adición: y en la nuestra a calderadas, pero para mayor adecuación el día de hoy la adicionaremos con: y en Coahuila a calderadas.

Sin duda es ahora oportuno citar dicha frase en lo sucedido en nuestro estado, dado que el miércoles pasado, en sesión ordinaria, el Instituto Electoral de Coahuila dio a conocer que la mayoría de los aspirantes a competir como candidato independiente en diversos municipios del estado presentaron firmas de apoyo falsas, duplicadas, con datos falsos, con identidades o domicilios que no existen, personas que purgan una condena y hasta de personas muertas, con la única intención de allanar el requisito de ley para simular contar con un respaldo ciudadano y alcanzar una candidatura.

Debemos recordar que a nivel nacional, al igual que en nuestro estado, el Instituto Nacional Electoral hace poco menos de dos semanas anunció que, de los tres aspirantes independientes a la Presidencia de la República solo una alcanzará su registro como tal, lo anterior dado a que se encontraron miles de firmas falsas en sus sistemas de recolección de apoyos.

De igual forma, el mismo instituto nacional el 12 de enero pasado hizo públicas las irregularidades detectadas dentro del proceso de verificación de los apoyos que presentaron algunos aspirantes a diputados federales, por lo que les negó en consecuencia el registro a 23 aspirantes que buscaban la candidatura independiente, por haber obtenido firmas ciudadanas de manera fraudulenta.

En nuestra nación, la figura de las candidaturas independientes se contempló claramente con la reforma política de 2012, la cual dio paso a que en agosto de ese mismo año se aprobara la adecuación del Artículo 35 constitucional, para dar el derecho a los ciudadanos de ser registrados de manera independiente, creando con esto la base normativa para la existencia de esta figura. Una vez establecida empezó a ser regulada en mayo del 2014, fecha en qué fue publicada la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.

Ya cristalizada la posibilidad de los candidatos independientes, a los mexicanos nos llenó de esperanza la premisa de que esta figura realmente fortalecería nuestra frustrada democracia, ya que ahora sí, cualquier ciudadano alcanzaría incidir en los asuntos públicos, accediendo a los puestos claves de la administración, sin compromisos y con el único animo de servir a la ciudadanía.

Con lo anterior, se hace evidente que esa idea romántica de que ciudadanos comunes y corrientes alejados de los vicios de los partidos políticos ocuparan cargos de elección popular es por demás lejana; y es que el atrevimiento de presentar firmas falsas de apoyo, por parte de estos precandidatos independientes locales y nacionales, rebasaron por mucho los vicios de los partidos políticos y evidenciaron su desmedida voracidad.

Lo peor para los ciudadanos no fue la nueva decepción, sino darnos cuenta de que en materia de mejoramiento de la democracia, ya no hay muchas alternativas sin explorar.
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