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Vicente Bello
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23 Agosto 2018 04:00:00
Flor de amapola
La Comisión Permanente recibió ayer la iniciativa de diversas reformas a la Ley General de Salud, Código Penal Federal y Código Nacional de Procedimientos Penales para legalizar el cultivo, producción y comercialización de la amapola con fines científicos y medicinales.

Quien inició el proceso legislativo no es cualquier hijo de vecino, sino el Congreso de Guerrero, la entidad mexicana que considerada está como la primera productora en el país de Papaver Somniferum, la letal droga generada por la bella flor de la amapola también conocida como la adormidera.

Este estupefaciente ha sido, durante décadas, el causante directo de muchas tragedias en Guerrero. De hecho, hay comunidades enteras dedicadas a su producción, ya sea por necesidad económica o por coerción de grupos delictivos. Y ha sido, en infinidad de ocasiones, el motor de la represión del régimen sobre el pueblo de Guerrero.

En la iniciativa de marras, los diputados locales guerrerenses se cuidaron muy bien de subrayar que la aprobación hipotética solo tendría condición de fines científicos y fines medicinales.

En su propuesta de reforma en el artículo 235 del Código Nacional de Procedimientos Penales hicieron alusión directa a la forma en que se tendría que abordar ahora la producción del narcótico para propósitos recreativos, que es donde está la tremenda bronca.

“Cuando se aseguren narcóticos previstos en cualquier disposición”, se lee en la iniciativa del Congreso de Guerrero, “excepto los de papaver somniferum o adormidera, productos relacionados con delitos de propiedad intelectual y derechos de autor o bienes que impliquen un alto costo o peligrosidad por su conservación, si esta medida es procedente, el Ministerio Público ordenará su destrucción, previa autorización o intervención de las autoridades correspondientes, debiendo previamente fotografiarlos o videograbarlos, así como levantar un acta en la que se haga constar la naturaleza, peso, cantidad o volumen y demás características de éstos, debiéndose recabar muestras del mismo para que obren en los registros de la investigación que al efecto se inicie”.

La excepcionalidad que propone el Congreso guerrerense consiste en que cuando el decomiso se trate de amapola, esta sea entregada a la Secretaría de Salud.

Se lee en el párrafo que se propone insertar en el 235: “Cuando se trate de plantíos de papaver somniferum o adormidera, el Ministerio Público vigilará su aseguramiento y entrega sin dilación alguna a la Secretaría de Salud, para que proceda a su disposición final, levantando un acta en la que se haga constar (lo siguiente): el área del cultivo, cantidad o volumen del estupefaciente, debiéndose recabar muestras del mismo para que obren en la averiguación previa que al efecto se inicie”.

En su argumentación de la propuesta de reforma, el Congreso de Guerrero hace un recuento sobre la historia de este tipo de drogas. Una historia que prácticamente comienza en las culturas antiguas de Egipto y Mesopotamia.

En el caso de México, sostienen los diputados guerrerenses en sus considerandos, las drogas eran permitidas en los tiempos de la Colonia, “y no producían corrupción ni violencia”.

Agrega el Congreso de Guerrero: “En el siglo XIX tampoco producían corrupción ni violencia. La discusión sobre las drogas se centraba en la salud. Era una discusión farmacológica, más propositiva.

“Sin embargo, grupos del poder fáctico vieron en las drogas un gran negocio. (Y) aunado a las presiones del gobierno de Estados Unidos para imponer en México la política prohibicionista, el presidente Lázaro Cárdenas tuvo que recular, a pesar de que había legalizado el consumo de drogas durante algunos meses en 1940”.

Insiste el Congreso de Guerrero con su argumentación: “México ha dedicado varias décadas a servir el consenso punitivo. Desde los años setenta con la Operación Cóndor, orientada a la erradicación de cultivos mediante el uso de antidefoliantes como el paraquat, hasta la última campaña de la guerra contra el crimen emprendida por el gobierno del presidente Calderón, la persecución de las drogas en México no ha sido sino una historia interminable de violencia y corrupción”.

También, más adelante, los diputados guerrerenses llaman a reformar urgentemente la política de drogas en México, y afincan su dicho en una declaración que emitió el 21 de abril de 2016 el entonces secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan: “Las drogas son peligrosas, pero las políticas actuales de narcóticos son una amenaza aún mayor porque el castigo recibe una mayor prioridad que la salud y los derechos humanos. Es hora de que las regulaciones pongan vidas y seguridad en primer lugar”.

También el Congreso de Guerrero cita a Fernando Henrique Cardoso, presidente de la Comisión Global de Políticas de Droga, quien ha dicho: “El sistema internacional de fiscalización de drogas está fracturado. En nuestro informe de 2011 instamos a los líderes globales a que se sumen a un debate abierto sobre la reforma de las políticas de drogas. Recomendamos la discusión inmediata de alternativas a la fracasada guerra contra las drogas. (Incluso) en los informes subsiguientes llamamos la atención sobre la necesidad urgente de reformas para reducir las epidemias devastadoras del VIH y la hepatitis C. Pedimos (también) a los tomadores de decisiones que rompan con el tabú vigente desde hace 50 años y conversen sobre maneras más humanas y efectivas para manejar las drogas”.

Ayer, miércoles 22 de agosto, el tema de la legalización de las drogas en México fue más allá de los territorios del Congreso. Olga Sánchez Cordero, próxima secretaria de Gobernación, anunció que el gobierno entrante propondrá a la ONU “una nueva interpretación en el combate a las drogas con el fin de legalizarlas. Y así facilitar la creación de una nueva Ley de Amnistía”.
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